Difícil año 2019 para economía de Zimbabwe sometida a sanciones

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Zimbabwe finaliza un difícil año marcado por extremas condiciones en su economía y una actividad intensa del gobierno del presidente Emmerson Mnangagwa para hacer avanzar esta nación de África Austral, inmersa en crisis desde hace una década.

Entre las prioridades de las autoridades zimbabwenses figuran energía, agricultura, salud e inversiones en el sector minero, infraestructura hidráulica y saneamiento ambiental, al tiempo que se mantiene el combate contra la corrupción.

Al inaugurar en octubre las sesiones del Parlamento, Mnangagwa pidió tiempo a su pueblo para solucionar la crisis económica que vive este país, agudizada a fuerza de sanciones financieras y comerciales impuestas por Estados Unidos y naciones europeas.

Zimbabwe cuenta con el apoyo de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (Sadc), que en su más reciente cumbre estableció el 25 de octubre como Día en contra de las sanciones impuestas a esta nación, así como de otros países que también manifiestan su solidaridad y respaldo.

Estoy al tanto de los sufrimientos de los pobres y marginados, pero ‘hacer funcionar nuevamente la economía requiere tiempo, paciencia, unidad de propósitos y perseverancia’, dijo el Presidente al tratar los problemas de escasez de productos y servicios básicos, unido a un gran incremento de precios.

Mnangagwa, quien asumió oficialmente la jefatura del Gobierno luego de su victoria en las elecciones del pasado año, heredó de su antecesor Robert Mugabe un país en lamentable estado de deterioro financiero y productivo.

Mugabe, fundador de la Zimbabwe independiente y líder de la lucha armada para conseguir la liberación, falleció el 6 de septiembre pasado a los 95 años.

Luego de ocupar la dirección del país desde la liberación en 1980, el veterano panafricanista fue obligado a renunciar en noviembre de 2017 luego de protestas callejeras respaldadas por las fuerzas armadas y su propio partido, el gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (Zanu-PF).

Ese movimiento opositor estuvo provocado por la anuencia de Mugabe a un grupo liderado por su esposa Grace, que fue eliminando de cargos nacionales a veteranos combatientes del país.

Según se consideró, Grace Mugabe aspiraba a sustituir a su nonagenario esposo en la silla presidencial.

Pese al controvertido comportamiento en los últimos años en el poder, Mugabe recibió a su muerte un homenaje público y a nivel de Estado, con la asistencia de mandatarios de África Austral y dirigentes y personalidades de otras partes del mundo.

PLANES DE DESARROLLO, REGRESA LA MONEDA NACIONAL

La falta de efectivo y la especulación de la moneda dura en el mercado negro provocaron la reacción gubernamental, que como primer paso suspendió la circulación libre de divisas y comenzó a introducir paulatinamente el dólar zimbabwense, que había desaparecido durante la crisis de 2009.

Al anunciar la reintroducción de la moneda nacional y el fin de la dolarización, el gobernador del Banco de la Reserva de Zimbabwe, John Mangudya, explicó que esa medida está encaminada a aliviar la escasez de efectivo.

Adelantó que esa entidad pondrá en circulación, en un período de seis meses, mil 900 millones de dólares zimbabwenses, que representan el 10 por ciento de los depósitos bancarios.

Por otra parte, al inaugurar recientemente un plan estratégico de la Comisión de Servicios Públicos, el jefe de Estado y Gobierno recomendó a esos empleados y en particular a las misiones diplomáticas zimbabwenses en todo el mundo incrementar esfuerzos para atraer inversiones extranjeras y colaborar en los esfuerzos encaminados al crecimiento económico.

Mnangagwa llamó al Departamento de Inmigración y a la Autoridad de Ingresos de Zimbabwe a facilitar el flujo de personas y mercancías a través de las fronteras del país, y a los vinculados a la agricultura renovar medidas que faciliten mejorar la productividad y el uso de las tierras.

En ese importante sector, Mnangagwa exhortó a sus directivos a ofrecer respaldo financiero y usar soluciones innovadoras para ampliar la productividad en los campos y entre ellas sugirió utilizar inteligencia artificial, satélites, drones y otras tecnologías modernas.

Como parte de esos planes para reactivar la agricultura zimbabwense, que se destacaba por sus exitosas cosechas de trigo, algodón y maíz y una ganadería de primer nivel, las autoridades promueven semillas resistentes a la sequía y la producción de fertilizantes.

Este año, por ejemplo, fueron reservadas 15 mil toneladas de semillas para la distribución gratis, una cantidad suficiente para la siembra de 1,5 millones de hectáreas en la cosecha 2019-20, período durante el cual se esperan precipitaciones por debajo de lo normal.

En medio de esta crítica situación, el gobierno, organizaciones sociales y otros sectores trabajan de conjunto con la meta de rescatar la economía del país y mejorar el nivel de vida de la población y los servicios que recibe.