El descubrimiento en África que podría ‘dinamitar’ la civilización tal como la conocemos

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A finales del 2015, los paleontólogos realizaron un hallazgo sensacional: el de un hombre fosilizado al que se denominó Homo Naledi. Esto significa ‘hombre estrella’ en uno de los 11 idiomas sudafricanos.

Los restos —1.500 fragmentos óseos de unas 14 especies y un esqueleto casi entero— fueron encontrados en una cueva de Sudáfrica.

En aquel entonces, algunos investigadores subrayaron la importancia del descubrimiento en la evolución humana, y lo calificaron de eslabón perdido entre el simio y el hombre.

No obstante, tras una investigación pormenorizada, ha salido a la luz que, en primer lugar, los restos no son tan antiguos como parecían. Además, varios científicos afirman que el hallazgo refuta la teoría evolutiva de Darwin.

Esto quiere decir que la propia existencia del Homo Naledi pone de manifiesto una clara involución —esta especie habría ido transformándose de hombre a mono-.

Un grupo de científicos liderado por el profesor Lee Berger ha realizado una investigación detallada de los restos. Antes que nada, a los expertos les interesaba esclarecer su edad. Según escribe el diario eLife, los investigadores ya han detectado que los restos datan de hace entre 236.000 y 335.000 años, lo que corresponde a la época del Pleistoceno.

El paleontólogo ruso Alexandr Belov, entrevistado por el diario digital MK.ru, opina que la estructura del esqueleto se parece más bien a la de los seres humanos contemporáneos que a la de un simio. Sin embargo, el Homo Naledi tenía un cerebro muy pequeño, de unos 500 centímetros cúbicos, semejante al de un gorila moderno. Y estos dos fenómenos juntos son los que han disparado las dudas.

“Resulta que el Homo Naledi era un ser con un cerebro extremadamente pequeño, pero con los brazos de un hombre que no se sabe por qué se subía a los árboles”, subrayó el experto.

Según Belov, se trata de un “ser en franca involución”.

“Se aprecia la falta de lóbulos frontales en el cerebro, lo que significa que estos seres carecían de ‘frenos’ emocionales. La forma de su cráneo se parece un poco a la del chimpancé. Quizá Naledi, como chimpancé, se caracterizaba por un comportamiento impulsivo”, señaló.

Además, resulta que este humanoide vivió en un período en el que en África y Europa ya existían seres humanos con el tipo físico contemporáneo. De modo que resulta extraña la degradación de la mente de Naledi, relacionada con la reducción de su cerebro.

“Puede haber solo una respuesta: a raíz de algunas causas externas, Naledi empezó a experimentar un retroceso, una involución. (…) Yo lo llamaría más bien un ‘yeti’ del Paleolítico medio que existía en Sudáfrica y se adaptó a subirse a los arboles durante su involución”, explicó.

Belov aseveró que tal proceso amenaza a nuestro planeta y a nuestra civilización.