Decisión de Trump sobre Jerusalén, las amenazas contra la paz

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Por Martha Andrés Román

El cuestionamiento de si el presidente Donald Trump realmente quiere la paz en el Oriente Medio se plantea hoy en Estados Unidos tras la decisión del mandatario de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel.
Desde su etapa como candidato republicano el jefe de la Casa Blanca señaló su interés en designar de ese modo al disputado territorio y mover la embajada norteamericana hacia allá desde su ubicación actual en Tel Aviv, un proceso para el cual ordenó comenzar los preparativos.

Con ese paso, Trump revirtió una postura mantenida durante décadas por las administraciones norteamericanas, que a pesar de su apoyo constante a Israel evitaron nombrar como capital a la Ciudad Santa, en cuya parte oriental los palestinos quieren establecer el centro de un futuro Estado.

Después de la anexión israelí de esa área de la urbe en 1980, la ONU llamó a la comunidad internacional a retirar sus misiones de allí, y la soberanía de Israel sobre la zona este no está reconocida por la mayoría de las naciones del orbe.

Una ley estadounidense de 1995 insta a Washington a trasladar su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, pero esa medida nunca ha llegado a aplicarse, pues los ex presidentes William Clinton, George W. Bush y Barack Obama postergaron cada seis meses su implementación alegando daños a ‘los intereses nacionales’ norteamericanos.

En declaraciones ofrecidas el martesr a la prensa como preámbulo del anuncio, funcionarios del gobierno se refirieron a la decisión del presidente como el reconocimiento de una realidad histórica y moderna.

Al mismo tiempo afirmaron que, de acuerdo con Trump, el anuncio no pueda perjudicar las perspectivas para un proceso de paz en la región, pese a las advertencias de los palestinos sobre sus graves consecuencias en el futuro de las negociaciones con Israel.

‘El presidente cree que este es el momento adecuado y el paso adecuado a dar, especialmente con respecto a sus esperanzas de que se pueda alcanzar un acuerdo de paz’, dijo una de esas fuentes, pero el resto del mundo no parece coincidir con ese criterio.

Medios estadounidenses informaron que este martes Trump conversó telefónicamente sobre su decisión con el presidente palestino, Mahmoud Abbas; el egipcio, Abdel Fattah el-Sisi; y los reyes Salman bin Abdulaziz, de Arabia Saudita, y Abdullah II, de Jordania.

Cada una de esas figuras expresó su oposición al plan del gobernante republicano, a quien advirtieron que socavará la estabilidad regional y las esperanzas de paz en el futuro previsible.

Abbas le indicó que continuará en contacto con los líderes mundiales para evitar la acción inaceptable, según difundió su portavoz Nabil Abu Rdineh en un comunicado.

‘Una decisión así desencadenará el odio en el mundo árabe e islámico, azuzará la tensión y pondrá en peligro los esfuerzos de paz’, apuntó el domingo el ministro jordano de Asuntos Exteriores, Aiman Safad, quien habló ese día con su homólogo estadounidense, Rex Tillerson.

Junto al secretario norteamericano de Estado se encontraba ayer en Bruselas la alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, cuando afirmó que el bloque comunitario apoya la reanudación de un proceso de paz significativo hacia una solución con dos Estados.

Creemos que cualquier acción que pudiera socavar esto debe evitarse absolutamente, agregó la funcionaria, quien insistió en que se debe encontrar una solución negociada para Jerusalén como futura capital de un Estado palestino y uno israelí.

También el presidente francés, Emmanuel Macron, le manifestó el lunes a Trump en diálogo telefónico que la cuestión de la disputada ciudad deberá solucionarse en el marco de las negociaciones entre israelíes y palestinos.

En varios encuentros sostenidos este año con Abbas y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, el republicano reiteró estar comprometido con alcanzar la paz en el prolongado conflicto.

Sin embargo, señaló The New York Times, su decisión de inclinar la balanza hacia Israel en este asunto crítico, casi con certeza hará que sea más difícil llegar a un acuerdo y aumentará las dudas sobre la honestidad y equidad de Estados Unidos como intermediario en las conversaciones.

Mediante un editorial publicado este martes el diario consideró que el gran ganador es Netanyahu, cuyo gobierno de línea dura ‘no ha mostrado ningún interés serio en la paz, al menos no una solución de dos Estados que pueda ganar el apoyo palestino’.

A decir de la publicación, algunos analistas dudan que Trump realmente quiera un acuerdo y estiman que cualquier propuesta puede ser una cobertura política para que Israel y los árabes sunitas, una vez enemigos, puedan intensificar su incipiente colaboración contra Irán.

Por su parte, la cadena CNN difundió que la movida está molestando a los aliados de Estados Unidos porque incumple las normas internacionales y tiene el potencial de desestabilizar la región.

La televisora citó a expertos según los cuales reconocer a Jerusalén como la capital israelí podría revertir los esfuerzos dirigidos por el propio yerno de Trump, Jared Kushner, para revivir las conversaciones de paz en el Oriente Medio.