Corte Sudáfrica discute tema castigos corporales de padres a hijos

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La Corte Constitucional de Sudáfrica analiza reclamaciones en contra del castigo corporal de padres a hijos, una apelación al dictamen un dictamen desfavorable emitido el pasado año por el Tribunal Supremo de la provincia de Gauteng.

El tema provoca gran debate en este país, en momentos en que las autoridades reclaman la participación de todos sus ciudadanos para poner fin a la violencia contra mujeres y niños.

Al respecto, este tribunal considerará si procede declarar ilegal el uso del castigo corporal en el hogar, que se considerado una violación de los derechos de los niños por el Centro para la Ley del Menor, el Centro de la Paz y la organización Sonke Gender Justice, que presentaron la apelación.

Especialistas indican que las justificaciones para golpear a los niños recuerdan las usadas para justificar la violencia contra mujeres.

Criterios en redes sociales señalan que esos castigos en la niñez provocan problemas de conducta y recuerdan que en Sudáfrica esta es una práctica mantenida por décadas, sin importar las legislaciones que existan.

Si queremos disciplinar a los niños tenemos que ser adultos disciplinados, modelos de conducta… pero miro alrededor y no veo mucha esperanza sobre el asunto, comenta uno de los participantes en esos medios.

Esa misma persona recuerda que en esta nación existen maestros que llegan embriagados a las aulas y otros que violan a menores, en referencia a un reciente caso en Parktown Boys, una escuela secundaria de un suburbio de Johannesburgo.

Estoy en desacuerdo con golpear a los niños y conozco de muchos ejemplos de menores criados con razonamientos y sin violencia, que saben la diferencia entre el bien y el mal no a través del miedo sino de la lógica, precisa otro comentario de las redes.

Sin embargo, ese mismo participante dijo estar en contra a que el Estado regule lo que sucede en el hogar, aunque favorece que se adopten leyes contra padres que fuman alrededor de los hijos y contra alumnos que abusan de sus maestros.

Otro, que se identifica como Avatar, muestra ‘sorpresa de que estos liberales bienhechores que se preocupan tanto por los derechos de los niños no se hayan ofrecido voluntariamente para enfrentar los casos en que los pequeños son las víctimas de delincuentes menores de edad’.