Corredor Nairobi-Addis Abeba, un milagro de integración regional

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El corredor vial de 895 kilómetros que une Kenya y Etiopía no solo alivió el tráfico transfronterizo entre los dos países, sino que impulsó la integración económica dentro de África, consideraron expertos.
La iniciativa, en opinión de los especialistas, generó empleos y mejores medios de subsistencia en la región.

En 2006, el proyecto todavía estaba en el tablero de dibujo pero 10 años después, la carretera Mombasa-Nairobi-Addis Ababa era una realidad y un ejemplo estelar de infraestructura ejecutada con financiamiento del Grupo del Banco Africano de Desarrollo bajo una de sus prioridades clave, recordó el comentarista Genet Fekade.

El tramo consiste en 504 kilómetros que unen los enclaves kenianos de Merille y Turbi, a través de Marsabit, y uno adicional de 391 kilómetros que atraviesa Etiopía y conecta Ageremariam, Yabelo y Mega.

Mientras la sección de Kenya se completó en 2016, la última parte estará terminada durante el primer semestre de 2019, refirió el jefe de comunicaciones del Ministerio de Infraestructura Vial, Leulseged Worku.

Daniel Yatta un camionero que transporta mercancías desde Nairobi a Addis Abeba desde hace 25 años, comentó que ha tenido tiempo suficiente para medir el impacto de la nueva carretera en su propio trabajo.

‘He conducido muchos años. Siempre nos llevaba casi dos semanas el viaje. Desde que abrieron la vía, toma pocos días completarlo. Con una carga de 30 toneladas, solo tardo 24 horas en llegar a Addis’.

Por su parte, Teresa Kanina, una comerciante de verduras que se trasladó de Meru a la ciudad fronteriza de Moyale para mejores oportunidades de negocios, comparte los mismos sentimientos.

‘Durante la temporada de lluvias, solía pasar más de una semana para poder entregar los vegetales. Ya estaban podridos el día de su llegada. También sufrimos enormes pérdidas de productos y mucho dinero. Ahora, los insumos llegan aquí en solo un día’, manifestó.

La carretera también ha tenido un efecto beneficioso en servicios públicos como aduanas e inspecciones, pues impulsó el tráfico transfronterizo de mercancías.

‘Los productos que exportamos a Etiopía a través del puerto de Mombasa son esencialmente azúcar, aceite y arroz. En 2014, ganamos más de 16 millones de dólares por año, pero las cifras han aumentado a 70 millones ahora’, comentó al diario The Ethiopian Hwerald Paul Nyaga, responsable del servicio de aduanas del vecino país.

Incluso en el lado etíope, donde la última parte del corredor aún no está terminada, el movimiento transfronterizo se ha duplicado, resultados que reciben la bienvenida de parte de las autoridades.

‘Solía haber 30 o 40 vehículos como máximo viajando por nuestra autopista al día. Ahora, hay más de 100 por día’, apuntó a Prensa Latina Tesfaya Antenyismu, un alto funcionario de la región sur.

Según las proyecciones del Banco, se prevé que el comercio entre ambas naciones se multiplique por cinco, de 35 a 175 millones de dólares cuando se complete el proyecto.

La intensidad de la inversión extranjera en la región en el período de 2016 a 2018 debería mejorar aún más este desempeño. Esto se debe a las reducciones en los costos de transporte y envío de bienes y la expansión de los mercados más allá de los límites nacionales, detalló Worku.

Además, se espera que la carretera internacional genere 900 mil toneladas adicionales de volumen de mercancías transportadas hacia o desde el puerto de Mombasa, el 20 por ciento del transporte marítimo total de Etiopía.

Esto convierte a ese territorio en un importante centro económico con beneficios directos e indirectos para más de dos millones de personas.

‘Desde que se comenzó a ejecutar la vía, hemos sido testigos de un aumento en el volumen de comercio bilateral’, precisó Gilbert Kitiyo, especialista del Ministerio de Cooperación Extranjera.

‘Sus impactos son tan numerosos como visibles: hay muchas estaciones de servicio nuevas. También hemos visto un incremento en el empleo juvenil. Hay muchos más puestos que venden productos frescos’, dijo.

El corredor también está ayudando a reducir la pobreza al mejorar el acceso a los mercados y los servicios sociales para las comunidades y las áreas circundantes.

Esto ha sido beneficioso para los grupos desfavorecidos y ayudó a las mujeres a lograr la independencia financiera, aseguraron los observadores.