Comienza en Burkina Faso juicio a golpistas de 2015

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El juicio militar a 84 acusados de organizar un golpe de Estado fallido en septiembre de 2015 comenzó ayer en Burkina Faso, un proceso calificado de histórico por las asociaciones civiles de la nación africana.

Durante el sumario serán juzgados el cabecilla del grupo, el general Gilbert Diendéré, y el exministro de Exteriores Djibril Bassolé, ambos cercanos al expresidente Blaise Compaoré, quien gobernó el país durante 27 años tras un golpe de Estado y hasta 2014.

Según las demandas fiscales, los dos pueden enfrentarse a penas de cadena perpetua por varios cargos, entre ellos, conspiración contra el Estado, asesinato y agresión.

El resto de los procesados son miembros de la guardia presidencial de Compaoré, que fue disuelta después de la intentona golpista contra el gobierno de transición, y se enfrentan a cargos de faltas graves y crímenes.

Este juicio se ve como un paso hacia el respeto a los derechos humanos y, en vez de celebrarse a puerta cerrada en el juzgado militar, se ha llevado a un salón público en uno de los barrios pudientes de la capital burkinabé.

No es solo un evento histórico, sino otra victoria de la verdad contra las fuerzas retrógradas y antidemocráticas que han conspirado para que la verdad no prevalezca, expresó en un comunicado la organización civil Citizen Broom.

Por su parte, el presidente de la asociación de víctimas y derechos humanos de Burkina Faso, Chrizogome Zougmoré, consideró que la audiencia es un examen real para la credibilidad del sistema judicial, siempre acusado de favorecer al gobierno.

Compaoré fue derrocado en noviembre de 2014, luego que las fuerzas populares se manifestaran contra su intención de seguir en el poder tras 27 años al mando.

Sin embargo, el 16 de septiembre de 2015 miembros de su guardia presidencial arrestaron al presidente interino, Michel Kafando, a su primer ministro, Isaac Zida, y a otros miembros de su gabinete.

Los insurgentes instauraron una junta militar cuya presidencia ostentó Dienderé, pero las presiones internacionales y nacionales obligaron a los golpistas a rendirse.