De combatiente en Cangamba a constructor cubano en Angola

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Por Roberto Hernández Solano

Combatiente de refuerzo en la batalla de Cangamba, en 1983, el cubano Jesús Celestino García Paret afirmó hoy que siempre pensó en su regreso a Angola para participar en la reconstrucción.

Me gustaba la vida militar, pero preferí enfilarme hacia lo civil donde estudié para carpintero, lo que me valió para mi sueño de volver algún día, explicó García Paret en conversación con Prensa Latina, a 34 años de aquellos hechos que guarda en la memoria como si los viviera otra vez.

En su tercera misión en el país africano, las dos más recientes como carpintero encofrador para la empresa Imbondex Construcciones, reconoció que nunca tuvo miedo y estuvo dispuesto a entregar su propia sangre por defender al pueblo angoleño.

Si volvieran a necesitarlo (los angoleños) no dudaría en dar el paso al frente, porque esta es mi segunda patria, remarcó.

Le faltaban seis meses para regresar a Cuba cuando el 2 de agosto de 1983 las fuerzas del ahora partido político Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (Unita) quisieron tomar Cangamba, un poblado de la sureña provincia de Moxico.

El objetivo de la Unita era tomar prisioneros a los 82 cubanos que servían de asesores a las Fuerzas Armadas de Liberación de Angola y conseguir así una victoria política.

Cercados -angoleños y cubanos- resistieron las embestidas que incluyeron ataques con artillería pesada, hasta recibir apoyo de refuerzos que llegaban desde distintas posiciones en el sur de Angola.

García Paret como miembro de una unidad de destino especial le tocó viajar en el avión AN26 que lanzó alimentos, agua y pertrechos a las tropas sitiadas.

El primer pase, el día 3, lo realizamos sin problemas, pero el enemigo se percató de lo que hacíamos y nos disparó con armas de grueso calibre, rememoró.

La nave, añadió, recibió varios impactos incluido uno que atravesó de lado a lado el riel para situar la carga.

No obstante, cumplimos nuestro propósito y nos ordenaron regresar, continuó. Por suerte, reflexionó, ningún proyectil le dio a los tanques de combustible.

Conteniendo la emoción -de la mejor manera posible- el santaclareño de 53 años, precisamente en su ciudad se encuentran los restos del guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara, recordó que al siguiente día, el 4, participó en un desembarco helitransportado en la retaguardia enemiga para intentar romper el cerco.

En esa primera incursión nocturna murió el combatiente namibiano Nelumbo. Disparaba arrodillado cuando le dieron tres impactos en el pecho.

Seguimos los intentos de destruir el cerco, hasta que lo logramos el día 8 cuando las tropas de la Unita comenzaron la retirada ante la imposibilidad de tomar Cangamba, refirió el hombre con dos hijas y un nieto, y con atributos visibles de la práctica de las religiones afrocubanas.

Por su participación en los hechos recibió las medallas de servicio distinguido y la al valor Calixto García, en una ceremonia que encabezó el entonces general de división Leopoldo Cintra Frías (hoy general de cuerpo de ejército y ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias).

La batalla terminó el 10 de agosto de 1983, pero su epílogo fue cuatro días después, el 14, cuando la aviación del régimen sudafricano del apartheid bombardeó el pueblo hasta casi dejarlo en cenizas.

Afortunadamente, las tropas cubanas y parte de las angoleñas se habían retirado del lugar. Las de la isla por orden expresa del líder de la Revolución en Cuba, Fidel Castro, quien previó una respuesta ante la derrota enemiga.