Coalición angoleña: en busca de la capitalización del cambio

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La Convergencia Amplia de Salvación de Angola-Coalición Electoral (CASA-CE) busca hoy por segunda ocasión consecutiva convertirse en agente del cambio durante las elecciones generales del día 23.

Esta vez el líder de la formación, Abel Chivukuvuku, un político de 59 años al que se le atribuye un gran carisma, está acompañado en la fórmula presidencial por André Mendes de Carvalho, de 65 años de edad.

Con su Nueva era, nuevas prioridades -como nombra el programa de 2017 a 2022- Chivukuvuku describe una decena de razones para protagonizar la mudança (cambio) en las que obvia referirse a los varios familiares incluidos en la lista de candidatos a diputados.

En el listado entregado al Tribunal Constitucional, en mayo pasado, su esposa Maria Vitoria Chivukuvuku figuraba en el puesto nueve, y solo desistió por la presión mediática y popular.

Como uno de los protagonistas del cambio, la palabra más repetida por los políticos, el master en Relaciones Internacionales por la Universidad de África del Sur mantuvo entre los aspirantes a su hermano Américo y a un sobrino, Samuel Catumbela.

Sin embargo, militantes que aspiraron en 2016 a la presidencia de la única coalición en liza- la integran seis partidos- fueron ubicados en posiciones muy alejadas de las verdaderas posibilidades de la agrupación, que obtuvo ocho diputados en el pleito de 2012.

Por ejemplo, José Carlos Pinho quedó ubicado en el puesto 33, mientras que Joao Kalupeteka fue a parar al 124.

En la actual legislatura, que llega a su fin esta semana, CASA-CE es la tercera fuerza política y en la próxima aspira ser la principal o la segunda.

Ambas pretensiones -al parecer- por encima de las potencialidades al compararlas con las desplegadas por el gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) y la opositora Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (Unita).

El MPLA y la Unita son, precisamente, sus principales rivales en el intento de llegar al sillón presidencial en Ciudad Alta. El alto abstencionismo, que en el pasado pleito pasó de 37 por ciento, podría restarle apoyo.

Chivukuvuku, sin embargo, tiene otros fantasmas que lo rodean: se desmarcó -hasta ahora- de su pasado en la Unita, en la que ingresó como soldado en 1976 hasta ocupar importantes responsabilidades tanto con su fundador Jonas Savimbi como con el sucesor y ahora rival, Isaías Samakuva.

No es que lo niegue porque aparece en su biografía colgada en la página oficial de la coalición, pero es un tema tabú a pesar de que 32 de sus 38 años en la política los vivió en aquella organización.

Otro tema que dispara alarmas sobre las verdaderas intenciones detrás de la declaración de construir un Estado democrático de derecho es, sin dudas, su difícil relación con algunos órganos de prensa, especialmente la Televisión Pública de Angola (TPA).

Reporteros de ese medio público fueron expulsados de diversos actos del candidato, quien alegó que la TPA favorece al candidato gubernamental, Joao Lourenzo.

De ser cierto, los otros cuatro contendientes no han reaccionado del mismo modo.

Además declinó asistir a una entrevista con el medio, que ya realizó la de los aspirantes por el Partido de Renovación Social, Benedito Daniel, y por el Frente Nacional de Liberación de Angola, Lucas Ngonda.

En política exterior sus promesas no pasan de lo que ya es realidad en esta nación, que el año pasado fue miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Tal vez lo más novedoso sea su propuesta de concederle un estatuto especial de autonomía alargada a la provincia de Cabinda, la única separada territorialmente de suelo angoleño, dentro de un Estado unitario.

Además defiende una reforma constitucional y la elección directa del presidente de la República, lo que transformaría Angola en un país presidencialista.

En materia económica se propone convertir a mediano plazo al país en uno de los cinco más competitivos de África, y a largo plazo, en uno de los más competitivos a nivel internacional.

Aunque no aclara de dónde saldrán los fondos, el programa de gobierno de CASA-CE asegura que acabará con el hambre en cinco años y con la pobreza extrema, en 10.

Para diversos analistas políticos, Chivukuvuku anclaría a la coalición en la tercera posición, como ahora, aunque creen que podría pasar de ocho parlamentarios. De todas formas, habrá que esperar por el conteo del sufragio.