Cientos de soldados centroafricanos en Bangui para garantizar el orden

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AlexandreEl nuevo presidente interino de República Centroafricana (RCA), Alexandre-Ferdinand Nguendet, ha desplegado cientos de soldados adicionales en Bangui, la capital, con la orden de disparar a los alborotadores en un intento por poner fin a meses de violencia con un marcado carácter religioso.

   Los enfrentamientos, ataques a mezquitas y saqueos de tiendas propiedad de musulmanes han persistido en Bangui desde la renuncia el viernes pasado del presidente interino, Michel Djotodia, que llegó al poder el pasado marzo a raíz del golpe de Estado de la coalición rebelde Séléka, integrada principalmente por musulmanes.

Los antiguos rebeldes de Séléka han seguido cometiendo abusos y saqueos durante estos meses contra la población mayoritariamente cristiana del país, lo que provocó la aparición de milicias de autodefensa bautizadas ‘antibalaka’ (anti machetes, en la lengua local).

Cruz Roja ha informado de que ha recogido diez cuerpos de las calles de Bangui durante el fin de semana y que ha tratado a unos 60 heridos en el Hospital Comunitario en la capital. La violencia esporádica ha continuado pese a la presencia de 1.600 soldados franceses y 4.000 efectivos de la fuerza de paz de la Unión Africana.

Alexandre-Ferdinand Nguendet, presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT) y que ha asumido la presidencia hasta que sea elegido un nuevo líder del país este mes, ha indicado a la prensa que ha lanzado una operación para restaurar la calma en la capital.

“EL CAOS SE HA TERMINADO”

“Los robos se han terminado. El caos se ha terminado. El pueblo centroafricano debe recuperar de nuevo su honor”, ha señalado Nguendet en una ceremonia a la que han asistido cientos de oficiales militares, algunos de ellos vestidos de civil, en unos cuarteles de la gendarmería en Bangui.

“Si continúan, os ordeno en nombre de la república que disparéis a quemarropa para que pueda reinar el orden en este país”, ha aseverado.

En el caos posterior a la llegada de miles de combatientes de Séléka desde el norte, muchos soldados abandonaron sus puestos y se pasaron a la vida civil. Nguendet ha advertido de que cualquier oficial que ahora no acuda a su puesto será considerado un desertor.

Decenas de oficiales se han presentado para registrarse en los cuarteles en el centro de la capital este lunes. Ayer, el jefe del Estado Mayor centroafricano, general de brigada aérea Ferdinand Bombayaké, había ordenado a todos los militares sin excepción que independientemente de donde se encuentren se personaran este lunes a primera hora en la Escuela Nacional de la Administración y la Magistratura (ENAM).

Nguendet ha anunciado que incrementará la presencia militar en las calles de Bangui en 400 efectivos y que lanzará un equipo de reacción rápida durante las 24 horas con una teléfono para que los ciudadanos puedan informar de casos de violencia.

La ONU estima que meses de enfrentamientos en la antigua colonia francesa han provocado alrededor de un millón de desplazados, una quinta parte de la población. Más de 1.000 personas han muerto solo en diciembre, según Amnistía Internacional.

DOS SEMANAS PARA ELEGIR PRESIDENTE

En virtud de la carta de transición, Nguendet presidirá el país un máximo de dos semanas hasta que el CNT elija a un presidente interino que lleve al país a la celebración de elecciones, previstas para antes de finales de este año.

“Quedan diez días para encontrar un nuevo presidente. Tenemos que movernos con rapidez”, ha declarado el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, en declaraciones a la cadena BFM. “No se puede dejar un país sin un líder”, ha subrayado.

Nguendet ha indicado a los líderes de los ‘antibalaka’ y de Séléka que sus hombres serán integrados en el Ejército en el marco de un programa de desarme que se lanzará una vez esté en marcha el nuevo gobierno.

Durante el fin de semana, Nguendet visitó un campamento en el aeropuerto de Bangui, donde residen unos 100.000 desplazados por la violencia, para tranquilizar a sus habitantes de que ya es seguro volver a sus casas.