China y África, una relación ganar-ganar

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Nkosazana Dlamini-ZumaPor Oscar R. Toledo 

La Habana (PL) A 600 años de las primeras expediciones chinas a África efectuadas por el navegante Zheng He al servicio de la dinastía Ming, el país asiático es considerado como primer socio comercial de ese continente.

El presidente de China, Xi Jinping, reafirmó recientemente el compromiso de su Estado por promover la cooperación internacional basada en el respeto mutuo, la igualdad, el desarrollo pacífico y la prosperidad bajo el principio ganar-ganar, el cual aplica en sus relaciones con la parte africana.

Tras pronunciar esas palabras el pasado 3 de septiembre, en la conmemoración por el aniversario 70 de la derrota sobre el fascismo, Xi se reunió en Beijing con su homólogo sudafricano, Jacob Zuma, con quien trató sobre la próxima Cumbre presidencial a efectuarse en el marco del sexto Foro de Cooperación China-África (Focac).

Al evento, que tendrá lugar el 4 y 5 de diciembre de este año en Sudáfrica, Xi y Zuma convocarán a los mandatarios de la región con el objetivo de debatir sobre el futuro de la ascendente relación económica y comercial entre China y el continente africano.

Nkosazana Dlamini-Zuma, presidenta de la Comisión de la Unión Africana (UA), elogió durante un evento a fines de mayo pasado el apoyo de China y se refirió a la esperanza de que esa nación asiática «nos ayude a construir la África que queremos».

Dlamini-Zuma resaltó el papel que puede desempeñar China en relación con el proyecto de la UA denominado Agenda 2063 para el futuro desarrollo de la región en términos de industrialización, infraestructura y recursos humanos, así como para el mantenimiento de la paz y seguridad.

El embajador chino en Sudáfrica, Tian Xuejun, aseguró entonces que su país practica el concepto de sinceridad, resultados reales, afinidad y buena fe en la cooperación así como un «enfoque equilibrado entre los intereses y los principios».

La relación económica y comercial china con los países africanos muestra un rápido crecimiento, según indican datos divulgados por fuente oficiales.

En 2000, el volumen comercial entre ambas partes fue de sólo 10 mil millones de dólares, mientras que 2014 ascendió a 222 mil millones, según datos divulgados por el Banco Mundial. En el mismo período las inversiones de China también se incrementaron y pasaron 500 millones a 30 mil millones de dólares.

De esa forma China llegó a ser el principal socio comercial de África y desplazó a Estados Unidos, cuyo intercambio con el continente pasó de 33 mil millones en 2002 a 142 mil millones en 2008, pero a partir de ese año comenzó a disminuir y actualmente se encuentra en unos 70 mil millones de dólares.

Durante el viaje del presidente Barack Obama a África a fines de julio pasado, cuando estuvo Kenya y Etiopía, el mandatario estadounidense reveló en sus discursos tensiones entre su país y China por el ascenso de la participación económica del país asiático en la región.

En relación con ese tema el diario chino Global Times publicó en un editorial que la visita de Obama tuvo entre sus principales propósitos «contrarrestar la creciente influencia de China en el continente y recuperar la influencia perdida».

Un ejemplo claro de la política económica y comercial de Beijing hacia la región lo encontramos en el caso de Angola. Cuando ese país pidió en 2000 ayuda extranjera para la reconstrucción del país, las potencias occidentales la ofertaron con una alta tasa de interés.

Sin embargo, los chinos ofrecieron una fórmula de inversiones a cambio de petróleo y otros recursos naturales. A partir del éxito de tal experiencia los asiáticos tomaron como base ese modelo de intercambio para sus relaciones con los restantes países de la región.

En octubre de 2000 China convocó la primera reunión oficial para el desarrollo de las relaciones futuras a través del Focac.

Entre los proyectos más relevantes desarrollados desde entonces se encuentran los más de 14 mil kilómetros de carretera pavimentada desde la Ciudad del Cabo, Sudáfrica, hasta la capital egipcia, El Cairo; la Central Hidroeléctrica de la Meseta de Mambilla, en Nigeria y la Represa de Imboulou, en la República del Congo

También se incluyen el Aeropuerto Internacional de Angola; un plan para la edificación de cinco mil viviendas en Mozambique y la construcción de la nueva sede de la Unión Africana en Addis Abeba, Etiopía.

El pasado 10 de septiembre los gobiernos de Kenya y China firmaron un memorando de entendimiento que establece el apoyo de la nación asiática al desarrollo del programa nuclear keniano.

Se considera que la red de vías construidas por el país asiático en África constituye la espina dorsal de los sistemas de transporte público locales y son elemento clave del crecimiento en muchos de los más importantes países, como Nigeria, Etiopía y Angola.

En 2014 entró en funcionamiento un proyecto de mil 344 kilómetros de línea férrea en territorio angoleño.

China firmó en mayo de este año el acuerdo para construir un enlace ferroviario entre las ciudades kenianas de Mombasa y Nairobi a un costo de tres mil 800 millones de dólares.

Ese proyecto es la primera fase de una línea que conectará posteriormente a Uganda, Ruanda, Burundi y Sudán del Sur.

China informó el pasado 20 de septiembre que avanzan otras negociaciones para la construcción en África de importantes redes de infraestructura relacionadas con el tren rápido, la aviación y nuevas autopistas.

El portavoz del Ministerio de Relaciones en Beijing, Hong Lei, hizo el anuncio al hablar sobre el proyecto de Tránsito Ferroviario Ligero de Addis Abeba con un valor de 475 millones de dólares, construido por empresas de su país en la capital etíope.

En 2014 el gobierno chino anunció el desembolso de 12 mil millones para paquetes de crédito a muy bajo interés y se calcula que para 2025 llegue a invertir un billón de dólares en obras de infraestructura en África.

El Chinese Eximbank y el China Development Bank se convirtieron en los mayores bancos prestamistas a nivel continental y superaron al Banco Mundial en cuanto al número de proyectos realizados.

China estableció cinco zonas francas industriales en el continente africano en lugares como Zambia, Tanzania, Ghana, Chad y Nigeria, con industrias orientadas a la exportación donde ponen el capital mientras que esos países aportan la materia prima y la mano de obra.

En 2009 no pasaban de 20 los países africanos que comerciaban con China de los cuales cinco concentraban más de la mitad de las exportaciones al país asiático, mientras que en la actualidad el intercambio abarca a casi la totalidad de esos Estados.

Al concluir a mediados de agosto una visita a países afectados por el ébola, el canciller chino, Wang Yi, señaló que su país está dispuesto a ayudar a África a convertir sus recursos naturales en fortaleza económica y establecer un sistema industrial independiente mediante la cooperación en capacidad de producción.

Wang enfatizó tras su recorrido por Liberia, Sierra Leona y Guinea, que China se propone incrementar el comercio, la inversión, así como la colaboración en educación, ciencia y tecnología con los países africanos.

La forma en que los chinos canalizan su acercamiento a África se enmarca en los principios de la cooperación sur-sur. El fortalecimiento del bloque Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), propone un nuevo paradigma para las relaciones políticas y comerciales tradicionales.

En criterio de analistas, el éxito de la política china hacia África refleja los cambios en el panorama económico mundial, ante el creciente protagonismo de los denominados países emergentes, y con ese tipo de relación económica y comercial bajo el principio de ganar-ganar, la nación asiática favorece la recuperación de las economías africanas.