Centroafricanos acudieron de forma masiva a las urnas

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elecciones-centroafricanaEn medio de fuertes medidas de seguridad, los centroafricanos acudieron este miércoles de forma masiva a las urnas para elegir a un nuevo presidente, llamado a frenar la violencia interétnica que azota hoy al país.

Pese a no tener aún cifras oficiales sobre el sufragio, la Autoridad Nacional de las Elecciones aseguró que la población se «movilizó masivamente» para votar en los comicios, los únicos que «pueden restaurar el camino de la paz».

A las 16:00 hora local de este miércoles los colegios electorales de Bangui cerraron para iniciar el conteo de votos, pero en otras zonas del país prosiguió la votación por las demoras registradas durante la jornada.

Observadores internacionales están enfrascados en el recuento de papaletas para garantizar la transparencia de las justas, vigiladas por más de dos mil soldados y policías centroafricanos, así como por fuerzas de la Misión de la ONU en la República Centroafricana (Minusca) y efectivos franceses de la operación Sangaris.

Dos millones de centroafricanos estaban convocados a votar luego de tres años de violencia intercomunitaria e inestabilidad.

Las presidenciales tuvieron que ser aplazadas en varias ocasiones a causa de la inseguridad. Previstas para celebrarse anteriormente el día 27, la consulta fue postergada hasta ayer por la falta de formación de agentes electorales.

Algunos funcionarios cometieron errores en el referendo constitucional del 13 de diciembre y se notificaron dificultades para transportar las papeletas de voto al interior del país.

Unos 30 candidatos compitieron por el poder, aunque tres nombres sobresalen entre los pretendientes: Anicet Georges Dologuélé y Martin Ziguélé, ambos exprimer ministros del fallecido presidente Ange-Félix Patassé, y Abdoul Karim Méckassoua, varias veces ministro del exgobernante François Bozizé.

Además de elegir al presidente, los centroafricanos votaron los miembros de la Cámara legislativa entre mil 400 candidatos.

La violencia intercomunitaria en esta nación mantuvo al borde de la deshonra a África y a la comunidad internacional.

Desde diciembre de 2013, los enfrentamientos y actos de venganza entre musulmanes y cristianos llevaron al país centroafricano a un nivel de caos e inestabilidad, que fue imposible de revertir por las autoridades de transición, encabezadas por la exalcaldesa Catherine Samba-Panza.

Casi un millón de desplazados y dos millones 500 mil personas -más de la mitad de la población, necesitadas de asistencia urgente-, conformaron un panorama complejo, al que se sumó la creciente brutalidad de los grupos armados, protagonistas de los choques sectarios.