Cáritas Rabat desbordada por llegadas de inmigrantes desde el norte

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Cáritas en RabatEl centro de Cáritas en Rabat cerró de forma temporal sus puertas al no poder hacer frente a las masivas llegadas de inmigrantes, muchos de ellos con heridas graves, desde el norte del país, en lo que consideran una verdadera «crisis humanitaria».

El presidente de Cáritas en Rabat, Vincent Sibout, explicó a Efe que ya no pueden gestionar esta situación y con el cierre se pretende buscar nuevas estrategias y advertir a las autoridades que «no pueden continuar trayendo a estas personas a la capital marroquí«.

Desde la nueva política migratoria del Gobierno de Marruecos, los inmigrantes ya no son expulsados a la frontera con Argelia como se ha venido haciendo durante años, sino que se les lleva en autobuses a ciudades como Rabat o Casablanca donde son abandonados a su suerte.

Hoy, en un comunicado conjunto ocho organizaciones, entre ellas Cáritas Marruecos, advierten que desde el mes de diciembre de 2013 han llegado diariamente a Rabat decenas y luego centenas de inmigrantes, entre ellos menores, trasladados en autobuses por las autoridades marroquíes desde zonas cercanas a Ceuta y Melilla.

«Si algunos fueron detenidos al intentar cruzar a las dos ciudades españoles, otros muchos han explicado que fueron detenidos en plena calle, en los bosques donde viven o en territorio español», apunta el comunicado.

«No hemos obtenido ninguna explicación oficial sobre estos desplazamientos forzados que se producen fuera de todo proceso judicial individual», señala el colectivo, mientras añade que sus acciones de acompañamiento son inadaptadas frente a lo que consideran «una crisis humanitaria en plena capital».

Asimismo, explican cómo Caritas, que desde 2005 acompaña a más de 16.000 emigrantes, ha tenido que cerrar sus puertas al no poder hacer frente a la llegada de una centena de inmigrantes por día y a situaciones médicas que sobrepasan sus capacidades.

Por ello, solicitan a las autoridades sanitarias a nivel regional (Rabat y otras ciudades a donde conducen a los inmigrantes) que pongan en marcha un dispositivo de orientación y que se hagan cargo de los cuidados necesarios de las personas heridas y de los niños.

A las autoridades españoles les piden que pongan fin a las expulsiones ilegales de los inmigrantes hacia Marruecos, y al Consejo de Nacional de Derechos Humanos en este país y a la Organización de Nacionales Unidas ruegan que desplieguen a observadores internacionales en los dos lados de las fronteras de Ceuta y Melilla para controlar «la violaciones graves de las que son objeto los inmigrantes».