Candidato presidencial egipcio promete acabar con la actual división social

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Hamdin SabahiEl candidato presidencial Hamdin Sabahi presentó su programa electoral, que tiene como principales objetivos erradicar la pobreza, luchar contra la corrupción y acabar con la actual polarización social mediante la justicia transitoria.

En una conferencia de prensa multitudinaria en un hotel de El Cairo, el político izquierdista, fundador de la Corriente Popular, se comprometió a lograr la igualdad entre los egipcios y ser un presidente para todos.

Sabahi, que quedó tercero en las presidenciales de 2012, se enfrentará en las elecciones de los próximos 26 y 27 de junio al exjefe del Ejército Abdelfatah al Sisi, considerado el favorito para estos comicios que solo cuentan con dos aspirantes.

Frente a su rival, se postuló como el candidato que puede acabar con la actual polarización social y lograr la reconciliación entre las partes enfrentadas desde el golpe militar que depuso al islamista Mohamed Mursien julio pasado.

Este objetivo de reconciliación y de acabar con el discurso del odio, así como la erradicación del terrorismo son los dos puntos que añade Sabahi a su programa de 2012.

La campaña de Sabahi considera que la actual estrategia antiterrorista ha fracasado -los atentados son frecuentes-, y aboga por luchar contra la pobreza y el desempleo para acabar con el extremismo, mientras se respetan los derechos y las libertades.

Parafraseando los lemas de la revolución de 2011, «pan, libertad y justicia social», los objetivos también de su programa, Sabahi señaló que cumplirá con estas demandas populares.

«Algunos considerarán el programa ambicioso», reconoció el aspirante a la Presidencia egipcia, que pidió el voto para «reconstruir» Egipto, entre los aplausos del auditorio.

Entre los presentes había personalidades de los partidos que respaldan la candidatura de Sabahi, como la presidenta del partido de la Constitución, Hala Shukralá.

El político izquierdista se presentó como el candidato que puede cambiar la forma de gobernar y lograr así la libertad, la justicia social y la distribución de la riqueza, otra de sus prioridades.

«Nunca podremos erradicar la pobreza si no luchamos contra la corrupción», afirmó Sabahi, que insistió en crear una «amplia clase media» como forma de desarrollar el país.

En su opinión, si Egipto es un Estado democrático, que respeta las leyes y no es corrupto, atraerá una mayor inversión extranjera.

Sabahi apostó por invertir en tecnología, crear nuevas industrias, aumentar la competitividad del sector privado y producir energía solar para su exportación.

Su programa electoral, explicado durante la conferencia de prensa por los expertos que han elaborado los distintos apartados, insiste en la importancia de la autosuficiencia económica.

Por ello estipula el aumento de la producción de trigo, para no depender de las importaciones, y la reestructuración de los subsidios al pan y los combustibles, entre otros.

Sabahi destacó la importancia de la «independencia nacional» en las relaciones con el resto de países, y se inclinó por diversificar y estrechar lazos con Rusia, China y los países latinoamericanos.

Pese a su conocida oposición a Israel y su respaldo a la causa palestina como buen naserista, Sabahi se comprometió a respetar los acuerdos internacionales, en alusión al tratado de paz entre El Cairo y Tel Aviv.

Las elecciones presidenciales de Egipto se enmarcan en la hoja de ruta trazada por los militares tras la destitución de Mursi, que incluye también la celebración de parlamentarias.