Cadena perpetua para dos exalcaldes ruandeses por genocidio

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La justicia francesa condenó hoy a cadena perpetua a dos exalcaldes ruandeses por participar en el genocidio de 1994 en ese país africano.

Octavien Ngenzi y Tito Barahira comparecieron por haber participado directamente en el asesinato de cientos de miembros de la población tutsi refugiados en la iglesia de Kabarondo (este de Ruanda), el 13 de abril de 1994.

Ambos fueron alcaldes de Kabarondo y se les condenó por «crímenes contra la humanidad», «genocidio» y «práctica masiva y sistemática de ejecuciones sumarias» aplicando un «plan concertado con el fin de destruir» el grupo tutsi, según fuentes judiciales.

Octavien Ngenzi y Tito BarahiraAcorde con el fiscal del caso Philippe Courroye, los dos condenados, que se sucedieron como alcaldes en el mencionado lugar, fueron los «engranajes fundamentales» del genocidio en la localidad y actuaron como «supervisores» y «verdugos».

Courroye apuntó que ambos habían sido «servidores de los planificadores del genocidio» y que «perdieron su cita con la humanidad» al no pedir perdón y negar las acusaciones hasta el final. Este proceso, que duró dos meses, se celebró dos años después del de Pascal Simbikangwa, un excapitán del ejército ruandés condenado a 25 años de reclusión criminal por complicidad en crímenes de genocidio.

Unos 26 casos relacionados con esas matanzas son instruidos en Francia por un grupo de investigadores y magistrados especializados en crímenes contra la humanidad.

Ese genocidio, en el que se estima perdieron la vida al menos 800 mil personas, fue un intento de exterminio de la población tutsi por parte del gobierno hegemónico hutu de Ruanda en 1994.