Burundi envía al Ejército para dispersar las protestas contra el presidente

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Burundi 2El Gobierno de Burundi ha desplegado al Ejército en las calles de la capital del país, Buyumbura, para dispersar a los cientos de manifestantes que protestan contra la decisión del presidente burundés, Pierre Nkurunziza, de presentarse a un tercer mandato.

La Policía ha empleado gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes, que rechazan que el mandatario pueda optar a un tercer mandato por entender que su continuidad en el cargo violaría la Constitución.

«La lucha continúa», han proclamado los cerca de 200 manifestantes concentrados en el distrito de Musaga, en la capital burundesa. Los manifestantes se han congregado también en otras zonas de la ciudad y han quemado neumáticos en las calles.

Un testigo consultado por Reuters ha dicho que el Ejército se ha desplegado en las calles de Buyumbura y que ya supera en número a los agentes de la Policía. Varias personas han visto a un mando militar ordenándole a la Policía que dejara de emplear gases lacrimógenos. «No empleen la violencia. Si algo peor sucede, serán responsables de ello», ha dicho el mando castrense.

Los manifestantes han bloqueado varias carreteras con neumáticos quemados y grandes piedras mientras la Policía intentaba contenerles en varios barrios desde los que intentan llegar al centro de la ciudad.

Agentes de la Policía han abofeteado y pateado al activista Pierre Claver Mbonimpa cuando procedían a arrestarle tras participar en un programa de radio en directo, según ha contado a Reuters un testigo. Los agentes han irrumpido posteriormente en la emisora Radio Broadcasters’ Association y han procedido al cierre del estudio desde el que se ha emitido el programa.

DECISIÓN DE NKURUNZIZA

El presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, anunció el sábado que se presentará como candidato a la reelección en los comicios del 26 de junio. Los activistas mantienen que el anuncio de Nkurunziza supone un incumplimiento de la Constitución y de los acuerdos de paz de Arusha, que pusieron fin a la última guerra civil, porque ambos textos prohiben un tercer mandato presidencial.

Por su parte, los partidarios de Nkurunziza sostienen que su primer mandato no se cuenta porque fue elegido por los parlamentarios y no en unas elecciones presidenciales directas. Las tensiones han llevado a miles de personas a huir del país por la frontera con Ruanda y han aumentado el clima de preocupación en una región en la que otros mandatarios, como el congoleño Joseph Kabila, están a punto de llegar al máximo tiempo permitido en la jefatura del Estado.

Las autoridades ruandesas han explicado que unas 20.000 personas han llegado de Burundi hasta Ruanda, donde más de 800.000 tutsis y hutus moderados fueron asesinados en 1994 en el marco de un genocidio. La última guerra civil en Burundi enfrentó al Ejército, entonces dominado por la minoría étnica tutsi, contra los grupos rebeldes conformados por la mayoría hutu, uno de ellos encabezado por Nkurunziza. El Ejército de Burundi está compuesto por miembros de una y otra comunidad.