Burkina Faso disuelve la unidad de la guardia presidencial que lideró el golpe

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RSP-BurkinaEl Gobierno interino de Michel Kafando ha ordenado este viernes disolver la unidad de la guardia presidencial que perpetró un golpe de Estado el 16 de septiembre amenazando con ello la transición política del país africano, que culminará con las elecciones del próximo 11 de octubre.

El Ejecutivo en funciones ha ejecutado así la decisión que adoptó hace varias semanas al considerar que la guardia presidencial es «un ejército dentro del propio Ejército», y que dio lugar al levantamiento de un grupo de militares.

Se trata de la principal decisión que ha adoptado el Consejo de Ministros en la primera reunión que ha celebrado después de que Kafando fuera restituido en el cargo tras el alzamiento castrense, el pasado miércoles.

El gabinete también ha decidido destituir a los miembros del Gobierno encargados de la seguridad nacional, incluido un ministro, ya que no supieron prever el golpe de Estado.

Igualmente han anunciado la puesta en marcha de una investigación para «identificar a las autores y cómplices, tanto militares como civiles, implicados en el intento de golpe de Estado y determinar su responsabilidad».

El Gobierno ha aprovechado además para dar a conocer el primer balance de víctimas oficial. Según sus estimaciones, hubo once muertos y 271 heridos. Kafando ha trasladado sus condolencias a sus familiares y seres queridos.

«Aplaudimos la valentía de los hijos del país que han permitido restablecer rápidamente el proceso de transición político para preparar con calma las próximas elecciones», reza un comunicado gubernamental recogido por Burkina24.

EL GOLPE DE ESTADO

Miembros de la guardia presidencial liderados por el general Gilbert Diendéré irrumpieron el 16 de septiembre en una reunión de Gobierno y tomaron como «rehenes» a Kafando, al primer ministro, Yacouba Isaac Zida, y al resto del Gabinete.

Diendéré se hizo con el poder con el argumento de que había que evitar la «desestabilización» del país en un momento en el que se vivía una «grave situación de inseguridad» de cara a las elecciones generales del próximo 11 de octubre.

En un primer paso, la guardia presidencial accedió a liberar a Kafando y al Gobierno, al tiempo que aceptó la mediación de la Unión Africana (UA) y de la CEDEAO para restaurar el Gobierno interino de Burkina Faso lo antes posible.

En un primer paso, la guardia presidencial accedió a liberar a Kafando y al Gobierno, al tiempo que aceptó la mediación de la Unión Africana (UA) y de la CEDEAO para restaurar el Gobierno interino de Burkina Faso lo antes posible.

Diendéré anunció su disposición a «entregar el poder a las autoridades civiles de transición tras un acuerdo definitivo de salida de la crisis bajo la égida de la CEDEAO» y «ante la gravedad de la situación de seguridad caracterizada por el riesgo de guerra civil».

Sin embargo, la guardia presidencial se negó a desarmarse, lo que obligó a desplegar a las Fuerzas Armadas en la capital haciendo temer un estallido de violencia que obligó a los líderes regionales a desplazarse hasta Uagadugú para mediar.

Finalmente, los golpistas de la guardia presidencial accedieron a devolver el poder al Gobierno interino en un gesto que Kafando atribuyó al «clamor nacional» y a la «reprobación internacional» contra «los usurpadores».

LA SOMBRA DE COMPAORÉ

La guardia presidencial es leal a Blaisé Compaoré, que abandonó el cargo el año pasado tras las multitudinarias protestas por sus planes de reformar la Constitución para prolongar su mandato. Kafando había asumido la Presidencia interina hasta el 11 de octubre.

El golpe de Estado tuvo lugar días después de que una comisión encargada de presentar propuestas de reformas al Gobierno interino plantease desmantelar la guardia presidencial al considerar que es «un ejército dentro del Ejército».