Buhari subraya que «la unidad de Nigeria no es negociable»

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El presidente nigeriano, Muhamadu Buhari, ha subrayado que «la unidad de Nigeria no es negociable», fijando con ello las «líneas rojas» de su Gobierno, en respuesta a los crecientes movimientos separatistas, en el primer discurso que ha pronunciado desde que regresara a la nación africana, el pasado sábado, tras pasar gran parte del año en el extranjero por razones médicas.

«Durante mi estancia en Reino Unido he estado en contacto diario con los acontecimientos en Nigeria (…) Me preocupan algunos comentarios, especialmente en las redes sociales, que han cruzado nuestras líneas rojas cuestionando nuestra existencia como nación», dijo a última hora del domingo.

Buhari consideró que «han ido demasiado lejos». «La unidad de Nigeria no es negociable», sostuvo. «No debemos permitir que elementos irresponsables comiencen a generar problemas porque, cuando las cosas van mal, desaparecen y cargan a otros con la responsabilidad de restaurar el orden público, si es necesario con sangre», añadió.

El mandatario africano aclaró que «esto no significa negar reivindicaciones legítimas», porque «todos los grupos tienen quejas», sino defender que «la belleza y el atractivo de la federación es que permite a los diferentes grupos airear sus preocupaciones y coexistir».

Buhari instó a estos grupos a llevar sus quejas ante los foros «apropiados», entre los que señaló la Asamblea Nacional y el Consejo de Estado. «El consenso nacional es este: es mejor vivir junto que vivir separados» recordó, según informa el diario nigeriano ‘The Punch’.

En los últimos meses, se han reavivado las tensiones interétnicas para crear en la parte sur de Nigeria, de mayoría cristiana frente al norte musulmán, el Estado independiente de Biafra, lo que se suma a los problemas generados por los milicianos del Delta del Níger y los terroristas de Boko Haram.

En junio, el vicepresidente, Yemi Osinbajo, que asumió el rol de Buhari hasta su regreso, se reunió con los líderes regionales en un intento por calmar los ánimos, después de que activistas musulmanes reclamaran la expulsión de la etnia igbo del norte de Nigeria.

Las aspiraciones independentistas triunfaron en 1967 con la creación de Biafra, habitada mayoritariamente por la etnia igbo. Sin embargo, tras una guerra civil, la región sur acabó reincorporándose a Nigeria en 1970. Más de un millón de personas murieron.