Bill Clinton desvela cómo será el mundo futuro en 10 claves

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Bill Clinton
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Bill Clinton sabe cómo va a ser el mundo futuro y no tiene reparos a la hora de desvelar una serie de claves para entender lo que viene. No va a ser fácil, porque la globalización, la crisis, Asia y el cambio en los países emergentes va a hacer cambiar nuestra forma de vida. Adiós a los trabajos para toda la vida. Adiós a tener el trabajo cerca de casa. Adiós a creer que un título garantiza el éxito. Es hora de cambiar el chip.

El expresidente de Estados Unidos cree que las políticas de austeridad no son suficientes para salir la crisis europea y se muestra partidario de medidas de estímulo económico, aunque reconoce necesario recortar la deuda.

Clinton señala que las grandes empresas y las administraciones crean cada vez menos empleo gracias a la tecnología porque necesitan ser más eficientes e incrementan la externalización de sus actividades, lo que genera oportunidades para pymes y autónomos.

Destaca Clinton que la educación determina la matriz económica de los países y apela a conectar universidad y empresa, y a potenciar una FP ligada a las necesidades del mercado laboral. Los países menos desarrollados crecen gracias a que cada vez cuentan con un mejor capital humano, lo que complica la competitividad de las economías más desarrolladas. Los jóvenes mejor formados siempre tendrán trabajo, pero deberán estar dispuestos a hacer las maletas y salir a buscarlo allí donde se encuentre.

Estas son las 10 ideas de Bill Clinton sobre el futuro de la economía, las empresas, el mercado de trabajo y la educación superior:

1.    Reformas sí, austeridad total, no. Hay que hacer reformas macroeconómicas fundamentales para cambiar la situación, pero no creo que en España, Grecia y los países europeos en problemas pueda haber recuperación si hay una austeridad total. Se debe hacer algo que fomente de forma directa el empleo. En la zona euro en general hay estancamiento: inversión baja e inflación baja. Si se mantiene la austeridad durante años va a haber problemas importantes. No me gusta la deuda. Yo reduje en términos absolutos la de Estados Unidos en mi mandato. Pero las políticas fiscales sólo sirven si bajan los intereses y se reactiva la actividad económica. Si no, no son suficientes.

2.    Subcontratar, el futuro de las empresas. La crisis ha provocado muchos despidos y acrecienta la necesidad de ser más productivos y eficientes porque los márgenes de ganancia son menores. Muchas de esas empresas ya no van a volver a contratar a tantas personas, sino que van a subcontratar actividades. Esto genera nuevas oportunidades para las pymes y los autónomos. Es un cambio estructural.

3.    Hay que empezar a trabajar en la universidad. Las universidades deben dar la formación para montar empresas, para que los jóvenes salgan adelante trabajando por su cuenta. Cualquier universidad debe tener una lista de las capacidades que un titulado necesita al salir al mercado e ir adaptándola con el paso del tiempo. Los países que generalmente tienen  una relación más cercana entre sistema educativo y sector empresarial son los que tienen mayores posibilidades de tener empleo y buenos resultados. Hay que intensificar las relaciones con las empresas, los contratos con ellas, los programas de prácticas.

4.    Invertir en las personas sale rentable. No hay lugar del mundo donde haya tanto capital humano formado como en Europa, tiene un potencial tremendo. La juventud es muy importante porque es el futuro de los países. Tiene un futuro fantástico, pero es difícil  de lograr si no hay también políticas de inversión.

5.    FP, una necesidad si se quiere trabajar. En España, el hecho de añadir flexibilidad al mercado laboral va a ayudar. Las políticas de inmigración entre países europeos también son positivas porque sus ciudadanos pueden moverse para buscar empleo. Hay que fijarse en los países que tienen menos desempleo para ver qué han hecho. Copiarles te ahorra mucho tiempo aunque tenga menos reconocimiento político.Alemania merece respeto por su sistema de Formación Profesional, que es flexible y puede adaptarse a las necesidades. También hay que fijarse en su sistema de desempleo, que ayuda a las empresas pequeñas con problemas que se plantean llevar a cabo despidos. Las subvencionan y apoyan para mantener ese empleo y para que esos trabajadores busquen otro. A la larga, sale más barato. El mercado laboral va a ser cada vez más especializado y flexible. Debe haber una colaboración entre el sector público y el privado para hacer las cosas mejor.

6.    Si algo funciona, cópialo. En Estados Unidos el mayor problema es recolocar a la gente de mediana edad que no tiene estudios superiores. En España es el paro juvenil. Vamos a tener que hacer microeconomía. No es igual la situación de Austria, por ejemplo, que la de otros países europeos. Hay que tener en cuenta las necesidades de cada área, de cada sector, de cada región. Analizar quién lo hacer mejor para copiarlo rápidamente y hacer políticas macroeconómicas y microeconómicas al mismo tiempo. Se debe apoyar a las empresas que crean empleo juvenil.

7.    Adiós a la seguridad laboral. Si se cambia el sistema educativo de un país se cambia su matriz económica. México ha graduado a 115.000 ingenieros el año pasado, más que Alemania, Reino Unido o Canadá. Su economía ha crecido más que Brasil y por primera vez se ha reducido la inmigración a Estados Unidos. Se quedan allí porque hay trabajo. Esto quiere decir que si el talento y los recursos están mejor repartidos, los países que parten de una base más baja podrán mejorar. Pero los más desarrollados lo tendrán más difícil por la mayor competencia. Hay que procurar un crecimiento para Europa, para que también los jóvenes se queden trabajando en sus países. Pero también tendrán que salir, no hay normas en este sentido. Habrá ciclos económicos. Por eso la educación es tan importante, más que antes. Los jóvenes van a tener que redefinir los parámetros tradicionales de la seguridad laboral. Van a tener más cambios profesionales a lo largo de su vida y menor seguridad en sentido clásico. Sólo se sentirán seguros si han maximizado sus posibilidades de cualificación profesional.

8.    Sin innovación tecnológica no hay futuro. Debemos a los jóvenes una disculpa colectiva porque no tienen nada que ver con el origen de la crisis pero la están pagando. Europa está tratando de renacer, pero el problema del empleo para los jóvenes se da en todo el mundo. Fue una de las razones de la revuelta en Egipto: estaban formando titulados pero no generaban trabajo para ellos. La tecnología optimiza los procesos, por lo que se crea menos empleo. Estados Unidos lleva diez años de ventaja por su capacidad de innovación tecnológica, pero también debe estar atento a lo que está pasando en el resto del mundo.

9.    Los jóvenes deben aprender a hacer las maletas. Hay que ser sinceros con los jóvenes: deben estudiar, tener ganas de trabajar y estar abiertos a viajar y a hacer las maletas para ir allí adonde esté el trabajo hasta que éste no se recupere en sus lugares de origen y puedan volver. Si se está dispuesto a eso, se puede vivir una de las mejores épocas de la Humanidad, porque éste es el tiempo con una mayor diversidad cultural, con unas posibilidades tecnológicas impensables antes y con menos prejuicios religiosos por parte de los jóvenes.

10.   Menos llorar y más construir tu futuro. No se puede ser pasivo y esperar a que alguien nos dé una forma de vida. Tenemos un problema para el que no nos habíamos organizado, pero cuanto menos tiempo se pase llorando y más pensando en qué podemos hacer, mayores posibilidades de lograr el resultado. El mundo de hoy pertenece a las personas con actitud constructiva y ganas de colaborar. El conflicto paraliza. No hay ningún error cometido que no se pueda resolver. Hay que resolverlo y pasarlo bien haciéndolo.

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