Aumenta la tensión entre cristianos y musulmanes en la localidad de Bangassou ante el asedio de Séléka

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SelekaLa tensión entre las comunidades de cristianos y musulmanes en la localidad de Bangassou, en el sureste de República Centroafricana, se ha incrementado en los últimos meses ante los ataques de la antigua coalición de grupos rebeldes Séléka, que busca consolidar su dominio en la región tras su llegada al poder el pasado mes de marzo, según fuentes de la zona que consideran su caso como un ejemplo que se está repitiendo en otros puntos de todo el país.

   Durante los últimos días, grupos de jóvenes de ambas religiones han intentado limar asperezas y colaborar a la hora de defender la ciudad con barricadas, mientras los jefes locales han solicitado ayuda al Gobierno que lidera precisamente el máximo responsable de Séléka, Michel Djotodia, para que ordene a sus comandantes el cese inmediato del asedio.

El pasado 24 de marzo, Djotodia lideró a los rebeldes de Séléka hasta la capital de RCA, Bangui, lo que obligó al entonces presidente, François Bozizé, a abandonar su cargo tras 10 años en el poder.

«Bangassou está a punto de explotar», indicó un joven de la ciudad al enviado especial de Radio Francia Internacional. «Vamos a enviar a las mujeres y a los niños a los campos de desplazados porque tememos que lleguen refuerzos de Séléka», indicó.

La población exige además la marcha inmediata del jefe local de Séléka, el coronel Abdalá, así como de sus parientes, que también viven en la ciudad, donde además han sido descubiertos en los últimos días varios cadáveres.

La tensión está desestabilizando las relaciones hasta ahora relativamente pacíficas entre las dos principales comunidades religiosas de la localidad, a la orilla del río Bomu y donde viven más de 35.000 personas.

En particular se señala a la comunidad de los Mbororo, pastores en su mayoría a los que la población acusa de colaborar con los ex rebeldes Séléka por compartir la religión musulmana.

La Asociación para la Integración y Desarrollo de los Pueblos de África Central, por contra, ha pedido comprensión frente a estas acusaciones, y aseguró a través del portavoz Ousmane Aliou que los Mbororo no son más que víctimas de la crisis política en el país. «Estamos entre la espada y la pared. A veces nos ataca la población local, en otras nos ataca el Séléka», explicó a RFI.

El pasado mes de septiembre, la ONG Human Rights Watch acusó a la coalición de antiguos grupos rebeldes de asesinar deliberadamente a decenas de civiles desarmados –incluidos mujeres, niños y ancianos–, destruir más de un millar de viviendas y reclutar niños soldado desde que se hizo con el poder.

El documento, titulado ‘Todavía puedo oler a los muertos: la crisis de Derechos Humanos olvidada de la República Centroafricana’, informa con detalle de la muerte de civiles entre marzo y junio de 2013 y de la destrucción de más de un millar de viviendas, tanto en la capital, Bangui, como en el resto del país.

Asimismo, el informe advierte de que numerosas personas han escapado de sus aldeas y se han ocultado en la selva, «sin acceso a alimentos ni agua», a causa de la violencia. También da cuenta de la muerte de cientos de personas a causa de las heridas sufridas, del hambre o de las enfermedades.

«Los líderes de Séléka habían prometido el renacer del pueblo de la República Centroafricana, pero en lugar de ello han cometido ataques a gran escala contra los civiles, con saqueos y asesinatos», ha denunciado el director para África de Human Rights Watch, Daniel Bekele. «Lo peor de todo es que Séléka ha reclutado a niños de incluso trece años de edad para llevar a cabo esta carnicería», ha añadido, citado en un comunicado.

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