Año de cambios, esperanzas y desafíos para Zimbabwe

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Por Ilsa Rodríguez
El nuevo gobierno de Zimbabwe enfrentó durante 2018 numerosos desafíos de pobreza, falta de liquidez e inversiones y crisis generalizada, un panorama que condujo al presidente Emmerson Mnangagwa a adoptar medidas de urgencia para enfrentar la situación.
Luego de elecciones generales en las cuales por primera vez desde la independencia en 1980 Robert Mugabe no figuró entre los contendientes, los zimbabwanos eligieron a Mnangagwa para ocupar legalmente la presidencia, que ostentaba de forma interina desde noviembre cuando renunció el veterano dirigente de 94 años debido a protestas populares.

En estos comicios, además de la presidencia, los ciudadanos de este país votaron los 210 escaños del parlamento y los miembros de los Consejos Provinciales.

La victoria arrolladora del gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (Zanu-PF) en el órgano legislativo con 145 asientos, lo que le aseguró mayoría absoluta, provocó la ira del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MCD), que auspició protestas populares en el centro de Harare que se tornaron violentas y ocasionaron seis muertos.

El 3 de agosto pasado la Comisión Electoral anunció la victoria de Mnangagwa frente al líder de la alianza MCD, Nelson Chamisa, quien no pocas veces se había autoproclamado vencedor.

El conteo final tuvo como resultado que Mnangagwa alcanzó el 50,8 por ciento de las boletas y su opositor el 44,3 por ciento.

Nada satisfecho con su derrota, Chamisa puso en marcha una reclamación ante la Corte Constitucional de Zimbabwe que fue desestimada por falta de pruebas y solo alcanzó posponer la ceremonia oficial de asunción del poder del nuevo Presidente, que se celebró finalmente el 27 de agosto.

Desde entonces e incluso antes de vencer en los comicios, Mnangagwa ha trabajado sostenidamente en enfrentar cada uno de los retos de esta nación, que sufre desde 2009 la peor crisis económica de su historia.

El Presidente ha dado pasos para atraer inversiones, reformar la economía, facilitar la entrada de capital extranjero y solucionar la falta de liquidez del país, entre otras muchas medidas que van esbozando un cambio en este rico país en diamantes, platino, oro y otros metales preciosos, cobre y muchos más.

A esto se une una tierra fértil prácticamente abandonada y que la nueva dirección de Zimbabwe se ha dado a la tarea de recuperar a través de incentivos y buenos precios para los campesinos, entre otras medidas que ya se tradujeron positivamente en las recientes cosechas de tabaco y algodón.

En medio de estos esfuerzos, Zimbabwe acaba de recibir una excelente noticia con el descubrimiento de importantes reservas de petróleo y gas en el país, que a juico de especialistas pueden ser las mayores de África Subsahariana.

El hallazgo estuvo a cargo de la compañía australiana Invictus Energy durante labores de prospección en la región de Muzarabani, provincia de Mashonaland Central, fronteriza con Mozambique.

Según confirmó el propio Presidente, las reservas se extienden por un área de unos 200 kilómetros y dijo que si todo se logra de acuerdo con lo planificado, a mediados de 2020 comenzará la explotación de crudo.

Entre las prioridades de Zimbabwe se encuentran las inversiones en infraestructura, tanto en la construcción de instalaciones requeridas para el impulso económico, como en la reparación de las muy deterioradas avenidas y carreteras del país que conectan a esta nación sin salida al mar con sus vecinos.

Mientras atrae inversiones, que ya se concretaron con China en el sector energético y con Rusia en el de diamantes, entre otros, el presidente Mnangagwa también convocó a la diáspora de zimbabwanos radicados en otras naciones de la región.

Durante un periplo por países vecinos, una costumbre de los integrantes de la Comunidad de Desarrollo de África Austral cuando asume el cargo un nuevo presidente, Mnangagwa aprovechó cada oportunidad para reunirse con ciudadanos de su país a quienes pidió regresaran para participar en la modernización y desarrollo de Zimbabwe.

A medida que se propicia atraer las muy necesitadas inversiones extranjeras, el gobierno de Mnangagwa promueve la cooperación entre todos los sectores políticos, sociales y económicos del país para salir de esta complicada situación que incide fundamentalmente en la mayoritaria población empobrecida.

En ese sentido se han adoptado medidas severas contra quienes cíclicamente tratan de crear crisis artificiales de suministros en productos de primera necesidad, tanto de alimentos como de combustibles, así en contra de especuladores que intentan aprovechar cada momento para subir precios y desestabilizar la escasa liquidez de la actualidad.