Angola: Múltiples lecturas de unas elecciones generales

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Por Roberto Hernández
Las elecciones generales del 23 de agosto tuvieron como ganador al gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) y dejaron múltiples lecturas que la clase política deberá interpretar de cara a futuros procesos.

De esa manera el candidato presidencial del MPLA, Joao Lourenço, se impuso en los comicios que fueron definidos como libres, justos y transparentes por parte del Tribunal Constitucional, que puso fin al contencioso electoral presentado por cuatro de las cinco fuerzas opositoras.

La liza, la cuarta en la historia independiente del país, fue calificada de ejemplar por los observadores internacionales y varios gobiernos.

Sin embargo, el cuarteto de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (Unita), la Convergencia Amplia de Salvación de Angola-Coalición Electoral (CASA-CE), el Partido de Renovación Social (PRS) y el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) estuvieron contra el desenlace y cantaron fraude.

Fue el retorno de un fantasma mencionado en las tres lides anteriores, pero sin las pruebas necesarias para su demostración.

Esta vez -y en una declaración que firmaron los otros tres- el presidenciable por la Unita, Isaías Samakuva, planteó que se perdieron urnas y votos, y se cambiaron otras y otros.

Pero los datos publicados -a falta de elementos probatorios- echan por tierra la teoría del cambiazo y del fraude en general, que es la manera en la que las agrupaciones opositoras justifican sus derrotas ante los seguidores.

Lo curioso es que en febrero pasado -aún sin campaña- Samakuva en una gira por Europa mencionó en más de una ocasión a ese actor.

Ni observadores ni electores ni los delegados de lista (los que defendían los votos de sus partidos en cada mesa) pudieron mostrar una sola fotografía en tiempos de audiovisuales y redes sociales en internet.

Esa historia muestra con absoluta exactitud el dilema en que se encuentran las fuerzas dirimentes a los comicios del 23 de agosto.

Prometieron un cambio de gobierno pero se quedaron a más de un millón y medio de votos de conseguirlo, si hubieran integrado una gran coalición.

El MPLA obtuvo cuatro millones 164 mil sufragios y el cuarteto que no reconoció los resultados apenas dos millones 618 mil.

De hecho, la abstención quedó solo a 400 mil boletas de ese gran total que nunca sumó porque los cuatro aspirantes se consideraban lo suficientemente fuertes para llegar a Ciudad Alta.

Dos millones 224 mil ciudadanos mayores de 18 años de edad que previamente realizaron su registro para aparecer en el padrón, se ausentaron de la votación.

Por separado ningún grupo opositor sacó más votos que los que optaron por alejarse de las urnas.

Sin embargo, asistieron este 23 de agosto más que a la liza de 2012, y las tres principales agrupaciones sacaron más apoyo en esta ocasión.

Se publicaron los datos definitivos y no hubo manifestaciones, incluso algunas anunciadas en redes sociales. Lo contrario, en algunas zonas del país se presenciaron las celebraciones de grupos del MPLA que aseguraron apoyarán a Lourenço en su gestión hasta 2022.

No obstante, el triunfo del partido en el poder desde la independencia en 1975 no implica el otorgamiento de un cheque en blanco para el próximo lustro.

Lourenço y su equipo de gobierno tendrán que echar mano al lema de campaña de Mejorar lo que está bien y corregir lo que está mal para detener el desempleo que ronda el 40 por ciento y disminuir la pobreza, también cercana a esa cifra.

Se trata de cambiar en un país con muchas deudas sociales a pesar de sus enormes riquezas. Una parte de la explicación está dada por las secuelas dejadas por casi 27 años de guerra civil. Las minas enterradas, por ejemplo, aún dejan víctimas mortales y tierras inutilizables.

Pero también el gobierno, que sustituirá al presidente José Eduardo dos Santos tras 38 años en el poder, deberá combatir la corrupción, identificada aquí como uno de los mayores males en el país.

El MPLA se aseguró mayoría calificada en la Asamblea Nacional al llevarse 150 de los 220 puestos en disputa, lo cual le permitirá sin muchos problemas imponer su agenda.

La Unita tuvo 51 parlamentarios, CASA-CE (16), PRS (2) y FNLA (1). La Alianza Patriótica Nacional no ganó ninguno.

En espera de la asunción presidencial y de la designación de los ministros, para los partidos se abre el ciclo de las elecciones de 2022.