Amor y paz, el deseo de los etíopes en su Año Nuevo

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Por Richard Ruíz Julién
Mekonen Sisay tiene, al igual que miles de residentes del país, muchas razones de qué emocionarse mientras comienzan las celebraciones de una semana de bienvenida al Año Nuevo etíope.

Sisay, un empleado del gobierno de 45 años, ha recibido un aumento salarial, y está esperando para inscribir a uno de sus tres hijos en una prestigiosa universidad local.

Más importante aún, es la época del año donde su familia y amigos se reúnen alrededor de una fiesta tradicional con el objetivo de hacer partícipes a todos de las bendiciones del año anterior y desear mejores momentos para el ciclo que llega.

El festejo, que también se denomina Enkutatash en idioma amhárico, cae el 11 de septiembre (o el 12 de septiembre durante un año bisiesto).

La nación del este de África usa un calendario único, el juliano, que tiene de siete a ocho años de atraso con respecto al que usan los países occidentales, el gregoriano.

Mientras descarga una oveja que compró en un mercado en el distrito Bole Medhanalem de Addis Abeba, Sisay comentó a Prensa Latina que espera meses más brillantes.

‘La compra esta vez fue buena. Una oveja grande cuesta entre cuatro mil birr (148 dólares) y cinco mil (185 dólares), mientras una mediana puede salirte entre dos mil 500 birr (92 dólares) y tres mil birr (110 dólares). Obtuve una a un precio relativamente bueno de cuatro mil birr’.

‘La jornada es emocionante para mí. Pasaré la velada con los míos en un estado de felicidad y satisfacción… Ahorré mucho y queremos dar una buena fiesta’, aseguró.

Con Etiopía, que parece salir de casi tres años de confusión política gracias al liderazgo del nuevo primer ministro, Abiy Ahmed, quien asumió el cargo en abril, Sisay subrayó que espera que el Año Nuevo marque el comienzo de la armonía social y la estabilidad para todo el territorio nacional.

‘Deseo que todos estén contentos con este 2011’, añadió. ‘Que sea un período de amor y prosperidad’.

Abdel-Fattah Mohammed, un musulmán que vende ovejas en el mercado del distrito de Bole Medhanalem, también disfruta de la atmósfera festiva y el optimismo que impregna las calles.

‘Todos celebramos sin diferencias en nuestras creencias religiosas’, manifestó Mohammed.

En una sociedad tradicional como esta, se espera que los hombres cubran los costos de los hogares y compren productos cárnicos, mientras las mujeres hacen los quehaceres domésticos, como preparar comidas especiales.

Sin embargo, a medida que Etiopía se urbaniza rápidamente y los estilos de vida cambian, cada vez más féminas se convierten en ganadoras del pan.

Meaza Hailu, una madre de cuatro hijos de 42 años, visita por estos días un establecimiento de venta de pollos en el distrito de Yeka, en la capital.

Después de haber conseguido un ejemplar vivo por 280 birr (11 dólares), Hailu dijo que las festividades son especiales y que hará Doro Wot, un guiso especial de pollo, para los suyos.

‘Quiero que mi esposo, mis hijos, la familia de mi hermana y todos los demás tengan días futuros de realización y paz’, aseguró.