Al menos 30.000 personas viven desplazadas sin agua ni alimentos en el noroeste de RCA

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RwamwanjaAl menos 30.000 personas han escapado de sus localidades a causa de los ataques y las ejecuciones sumarias perpetrados por los distintos grupos armados en el noroeste de la República Centroafricana (RCA), donde los desplazados internos sobreviven sin servicios sanitarios, alimentos ni agua potable, según ha denunciado este miércoles la organización humanitaria Médicos sin Fronteras (MSF).

   Más de 30.000 desplazados se encuentran en Bossangoa y otras miles de personas en los alrededores, viviendo en unas condiciones «sumamente precarias, con un escaso o nulo acceso a lugares de refugio, sin ningún tipo de servicios sanitarios y prácticamente sin alimentos ni agua potable», ha advertido MSF en un comunicado.

«En Bossangoa hemos atendido a más de 60 heridos en el último mes», ha declarado una cirujana de MSF, Erna Rijinierse. «La mayoría de las lesiones que presentaban habían sido causadas por armas de fuego o por machetes» y muchas de las víctimas «eran mujeres y niños», ha precisado.

«Más del 80 por ciento de las operaciones quirúrgicas que estamos haciendo estos días se deben a causas directamente relacionadas con el conflicto», ha asegurado. «Las escenas que estamos presenciando en las aldeas donde trabajamos son escalofriantes, con aldeas quemadas, asesinatos, ejecuciones masivas», ha manifestado Erna Rijinierse.

Entre las víctimas atendidas por MSF figuran numerosas personas que han sido testigos o víctimas de actos de violencia por motivos religiosos, y algunas de ellas llegaron a presenciar el asesinato de hasta ocho personas que habían sido capturadas y separadas del resto del grupo con el que trataban de huir en un camión.

Otros han sido testigos del asesinato selectivo de dos hombres en un pueblo, lo cual ha llevado a muchos otros habitantes de su misma religión a dejar apresuradamente el lugar. «En este clima de miedo y de violencia generalizada, la gente huye hacia el interior del bosque y trata de reagruparse con otras personas para tratar de sentirse más a salvo», ha afirmado la organización.

«MSF hace un llamamiento urgente a todos los grupos armados para que se respete tanto a la población civil como a los trabajadores médicos y humanitarios, e insiste en la necesidad de que se despliegue ayuda de emergencia en todo el país de manera inmediata», ha declarado la ONG en el comunicado.

BOSSANGOA

En Bossangoa, según los datos de MSF, alrededor de 28.000 ciudadanos han sido acogidos en la misión católica, «lo cual sobrepasa en mucho la capacidad real de este lugar». Aparte, otras 1.200 personas han buscado refugio en el recinto de un hospital y lo han convertido en un improvisado campamento, otras mil se han instalado cerca de la pista de aterrizaje que hay junto al pueblo y 400 más se han refugiado en una escuela.

Dado que la estación de lluvias aún no ha terminado, todos aquellos que se han ido al bosque tratando de huir de los ataques están expuestos a contraer la malaria, la primera causa de muerte en la República Centroafricana, ha advertido MSF.

Según la coordinadora general de MSF en la RCA, Ellen Van der Velden, «todas estas personas no disponen de refugio y duermen donde pueden: en las iglesias, en las escuelas, o bajo los árboles». «Viven en una situación de enorme precariedad y se ven obligados a cocinar, comer, dormir, lavarse y defecar en el mismo lugar», y con «estas condiciones de higiene tan desastrosas, el riesgo de que surjan epidemias se incrementa enormemente», ha añadido.

Además de los reseñados ataques de Bassangoa, según MSF, desde finales de septiembre se han producido otros enfrentamientos violentos y múltiples asesinatos selectivos en Bouca y Garga, en el noroeste del país, así como en Mbaiki, en el suroeste.

Tanto la población civil como el personal médico y los trabajadores humanitarios han sido víctimas de la violencia expresamente dirigida contra ellos, ha denunciado la organización, que ha sido «testigo directo de la ejecución de personal médico, así como de muchos ataques violentos contra el personal humanitario».

«Si esta inestabilidad continúa, el acceso a la atención médica de las personas afectadas por el conflicto se verá aún más comprometida», ha advertido la coordinadora médica de MSF en la RCA, Aurora Revuelta.

EL CONFLICTO

La RCA vive desde hace décadas en una situación de constante inestabilidad política y militar que ha convertido a este país «en un contexto de emergencia humanitaria y sanitaria crónica», ha recordado la organización. Tras el golpe de Estado del pasado mes de marzo, la situación se ha deteriorado todavía más y Séléka, la coalición rebelde que lideró el golpe de Estado, se ha convertido en el Gobierno ‘de facto’ en el país, ha añadido.

Desde principios de septiembre, según Médicos, se han producido enfrentamientos violentos entre grupos armados y fuerzas gubernamentales –entre las que figuran milicianos actuales o antiguos de Séléka– en diferentes zonas del país.

El conflicto «ha incrementado todavía más las necesidades médicas, muy grandes ya antes del golpe de Estado, incluso en las zonas del país que se consideraban más estables», ha proseguido. El sistema de salud sufre de una «escasez crónica de personal» cualificado y los servicios públicos de salud fuera de la capital son «prácticamente inexistentes», ha denunciado.

Aparte, la escasez o falta de medicamentos esenciales es algo muy habitual y muchos centroafricanos no tienen medios para pagar la atención y el tratamiento médico. Una gran parte de la población no tiene acceso a los servicios médicos, incluso a la atención más básica, y «la tasa de mortalidad en el país está muy por encima del umbral de emergencia», ha denunciado la organización.

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