África y sus presidentes, al infinito y más allá

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Por Richard Ruíz Julién
Al menos siete de los 10 presidentes más longevos del mundo son africanos y dos tercios de los jefes de Estado que llevan más de 10 años en el poder se encuentran en este continente.
La cultura del strongmen en el poder lleva a situaciones donde el mandatario de un país lo es de por vida. Para revertir esta situación se introdujeron la limitación a dos mandatos para un gobernante en la década de 1990 en más de una treintena de naciones.

Actualmente, 15 de ellos han abandonado su cargo al consumir su mandato y hasta 15 más están dentro del límite establecido.

Sin embargo, 10 consiguieron eliminar tales normativas para seguir en las más altas esferas gubernamentales; el último fue el burundés Pierre Nkurunziza, quien el pasado mayo fue proclamado en un referendo ‘Guía Supremo Eterno’, obteniendo así vía libre para presentarse a los comicios de 2020, a pesar de estar prohibido por la constitución presentarse a una tercera elección.

Consecuente con esa realidad, la Unión Africana (UA) organizó un taller para discutir el estudio del Navarra Center for International Development Presidential Term Limits and Democratic Development in Sub-Saharan Africa (Centro Navarra para el Desarrollo Internacional Límites de mandato presidenciales y desarrollo democrático en el África subsahariana).

Ese material analiza la implantación de la limitación a dos mandatos presidenciales y su impacto en la democratización de los territorios de la región, así como las cortapisas de este modelo.

Según el documento, aquellos Estados que tienen y respetan las disposiciones antes señaladas tienen mayor paz y estabilidad; tan solo están en conflicto, mientras que un tercio, seis de 18, de los que han eliminado o nunca las han implementado viven en constantes enfrentamientos y brotes de violencia.

A pesar de todo, que un país tenga restricciones al respecto no significa que sea democrático, ni tampoco garantizan una alternancia de poder entre partidos políticos, señaló a Prensa Latina el investigador del Centro de Estudios Estratégicos, Alemayehu Kassa.

Asimismo, también se da el caso de lugares que son considerados democráticos en los que no ha habido cambios en la agrupación que gobierna, refirió Kassa.

Varios líderes en el área siguen queriendo morir en el poder; la implementación y cumplimiento de una ley que limite a dos mandatos como máximo es un aspecto positivo para generar renovación y avanzar en valores, en opinión de los especialistas.

No obstante, se ha comprobado que un presidente con mucho poder puede revertir cualquier ley que se le ponga delante.

No es la panacea que acabará con los gobernantes de por vida y democratizará toda África, pero sí es una medida que apoya el 75 por ciento de la población en el continente, según una encuesta de la consultora Afrobarometer.

Si la democracia significa cumplir la voluntad del pueblo, los ciudadanos africanos han mostrado su interés por renovar a sus líderes cada ocho años, sostuvieron los analistas.