África y sus ciudades menos habitables

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Por Richard Ruíz Julién
La universidad de la capital etíope presentó el último Índice Global de Habitabilidad, publicado recientemente por la Unidad de Inteligencia de la revista The Economist, que clasificó las 10 ciudades más y menos habitables del mundo.

Mientras la capital de Austria, Viena, descolló por primera vez en el análisis, Lagos, Harare, Trípoli, Argel, Duala y Dakar aparecen en lo último del listado.

La metodología evalúa las mejores y peores urbes de acuerdo con sus condiciones de vida; a cada una se le asigna una calificación relativa a más de 30 factores cualitativos y cuantitativos.

Se tomaron en cuenta categorías como la estabilidad (al analizar la prevalencia del crimen, conflicto o terrorismo), el cuidado de la salud, la cultura y el medio ambiente, la educación y las infraestructuras.

Y con todo, las capitales de Nigeria, Zimbabwe, Libia, Camerún, Argelia y Senegal, parecen tener muchos deberes pendientes.

De las seis metrópolis de la región en la lista de ‘menos habitables’, Lagos, posiblemente la más poblada de África, ocupa el tercer lugar.

La falta de infraestructura adecuada y los enfrentamientos que vive el país, son algunos de los factores que han puntuado más a la baja.

A pesar de todo, la calidad de la educación allí aumentó significativamente, con más de un 85 por ciento de la población alfabetizada o muchas universidades, a parte de un rico patrimonio cultural, como el New Afrika Shrine ‒sede del afrobeat de los Kuti‒, uno de los epicentros del enclave.

En la sexta posición, la inestabilidad política y la fragilidad económica de la nación pujaron a Harare hacia las posiciones inferiores.

Tras las protestas que inundaron las calles pidiendo la dimisión del expresidente Robert Mugabe el noviembre pasado, una economía quebrada y las elecciones ‘relativamente pacíficas’ celebradas en julio, unido a los préstamos del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otros acreedores internacionales, dejaron la realidad circundante en una situación de fragilidad, comentó a Prensa Latina el profesor de Relaciones Internacionales, Teodros Gebrsembet.

Por otro lado, desde el derrocamiento y asesinato de Muamar el Gaddafi en 2012, Libia está inmersa entre crisis y ataques terroristas en el corazón de Trípoli.

La presencia continua de la milicia o las tensiones étnicas y enfrentamientos internos causaron una permanente inestabilidad, a consideración de especialistas.

Además, los recientes casos de trata de esclavos migrantes hacen que la ciudad sea una de las menos valoradas para los observadores.

Las deterioradas infraestructuras turísticas o el elevado número de accidentes de tráfico, ensombrecen la existencia de escuelas internacionales como la Universidad de Trípoli, que ofrece clases gratuitas a los ciudadanos, señaló a esta agencia el comentarista Bilal Derso.

Asimismo, en Camerún, tras las elecciones del 7 de octubre, se prevé que las luchas de poder, junto con el auge del secesionismo anglófono, deriven en una mayor escalada de violencia si no a una guerra civil.

Además, la organización extremista Boko Haram cada vez está más activa en la región. Y, las autoridades sanitarias de Reino Unido clasificaron a ese Estado como un foco de riesgo para la transmisión del virus del Zika.

La insuficiencia en infraestructuras urbanas, a pesar del recientemente inaugurado parque solar ‒financiado por la Unión Europea‒, hacen que aspectos como la gran huella de carbono hagan insostenible la vida en Duala, la capital.

Por último, el descontento podría terminar con la gestión del presidente senegalés Macky Sall, a pocos meses de los comicios, sostienen analistas.

Además de la cargada atmósfera política, Dakar vive sumida en una región donde los grupos terroristas y la inestabilidad regional salpican su carácter pacífico.

El crimen callejero o la corrupción de la policía, unido a la mutilación genital femenina, son también factores por los que la ciudad ocupa un lugar tan poco privilegiado en el ranking.