África, un crecimiento económico que no frena la migración

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Por Richard Ruíz Julién
La imagen tantas veces repetida de jóvenes de África jugándose la vida en el intento de llegar a Europa motiva varias interrogantes entre los expertos.
¿Por qué emigran? ¿De qué huyen?; esas y otras preguntas centraron un debate sobre los desafíos migratorios organizado en esta capital, bajo el auspicio del Centro de Estudios Estratégicos, la Universidad de Addis Abeba y la Unión Africana.

La respuesta fácil conecta con el estereotipo que se tiene del llamado continente negro: escapan del hambre, la miseria, la guerra, apuntaron los analistas.

No obstante, los especialistas dejaron claro que esta afirmación se apoya más en un prejuicio que en la realidad.

Los migrantes casi nunca se están muriendo de hambre ni su vida está en peligro inminente a causa de un conflicto; es más bien la falta de expectativas vitales y de horizontes de una juventud que sueña un futuro diferente, lo que les empuja al peligroso viaje, apuntó a Prensa Latina el investigador Alemayu Kassa.

‘Es una motivación global para ellos y para sus familias. Por cada persona que se va a otro lugar se pueden beneficiar hasta 15 más de su entorno. Y al final eso incide también en la economía del país. Los ingresos por remesas son mayores que los ingresos por cooperación’, señaló.

En 2015, África subsahariana recibió aproximadamente 27 mil millones de euros en remesas, un seis por ciento del total mundial, según el estudio África en movimiento: Dinámica y motores de la migración al sur del Sáhara, publicado por la agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura y el Centro de Investigación Agrícola para el Desarrollo.

Datos oficiales presentados en el encuentro dan cuenta de que al 11 de septiembre de este año, los migrantes irregulares llegados por vía marítima a España ascendían a 31 mil 363.

De ellos, nueve mil 122 son subsaharianos sin país de procedencia identificado. A ellos les siguen seis mil 433 marroquíes, cuatro mil 568 de Guinea Conakry, cuatro mil 30 de Malí, mil 788 de Costa de Marfil, mil 340 de Gambia, 873 de Argelia y 702 de Senegal.

Mientras los gobiernos fracasan en su obligación de responder a las necesidades básicas de la población y la falta de expectativas condena a millones a buscarse la vida, la cultura occidental se adentra y bombardea a diario con el paraíso soñado que se encuentra al otro lado, detalló Kassa.

Hasta en los pueblos más remotos hay una conexión, una ventana para asomarse a Eldorado en un continente con una penetración de Internet que alcanza el 35,2 por ciento, puntualizó.

Esa idea se refuerza con los migrantes que regresan de tanto en tanto cargados de regalos y con las mejores ropas. Este es el verdadero efecto llamada, manifestó, por su parte a esta agencia el profesor de Antropología, Towolde Mohamed.

‘Tenemos que garantizar el futuro’, reclamó Mohamed, apuntando que, para ello ‘necesitamos que se apoye a los emprendedores’.

Esa nueva generación cada vez más numerosa es el gran potencial pero también el gran riesgo.

‘El 70 por ciento de los empleos actuales está en riesgo de desaparecer en los países en vías de desarrollo por las mutaciones en el mercado de trabajo, sobre todo debido a la automatización del sector industrial’, advirtió.