África, sin mujeres no hay desarrollo

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Por Richard Ruíz Julién
Diversos estudios indican que de los 20 países identificados como los peores para vivir siendo mujer, 16 están en África.
Estos territorios son: Níger, Somalia, Malí, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Chad, Comoros, Liberia, Guinea, Burkina Faso, Benín, Sierra Leona, Gambia, Yibuti y Mauritania.

Sus niñas van menos años a la escuela, las adultas no tienen acceso a cuentas bancarias y la representación política es mínima.

Este es uno de los datos recogidos en el informe Mujeres del continente, mirada al futuro, presentado hoy en la Unión Africana.

‘Es de los resultados más relevantes del análisis, por eso proponemos medidas para sacar una lectura proactiva de los datos. Hay que poner el foco en el lugar donde se debe enfatizar el trabajo por la igualdad’, puntualizó la comisionada de Asuntos Sociales, Amira ElFadil.

Y no solo es además una situación de justicia social, es inteligente, apuntó.

En opinión de especialistas, si se invierte en la mujer, los impactos que se generan en el desarrollo de las naciones son muy destacados.

Asimismo, ElFadil enfatizó que las féminas necesitan desesperadamente una heroína que pueda ser su voz y permitir que las altas esferas las escuchen con claridad y en voz alta.

Ejemplificó en ese sentido con el reciente nombramiento de Sahle-Work Zewde como presidenta de Etiopía, y calificó el hecho como una inspiración para alcanzar un verdadero empoderamiento de ese sector poblacional en la región.

‘Si queremos conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenibles habrá que avanzar más rápido. Cada minuto cuenta, cada acción que se haga marcará el futuro de la sociedad’, consideró el vicepresidente de la Comisión, Kwesey Quartey.

Entre las propuestas, basadas en datos de numerosas entidades que garantizan el éxito de la apuesta en la inversión de las mujeres, la investigación que se discutió revela cinco puntos clave para optimizar las energías.

El primero de ellos es la educación y formación: ‘En África subsahariana, si cada niña cursara al menos hasta la educación secundaria, se podrían salvar las vidas de 1,2 millones de niños’, detalló el estudio.

A su vez, señaló que la evidencia demuestra que con el acceso al conocimiento los conflictos se reducen, y se contribuye a la seguridad y la estabilidad.

‘Si la madre adulta ha recibido una educación aumenta su salud y la de sus hijos, su empoderamiento económico y su autoestima, lo que contribuye de manera significativa a la reducción de la pobreza’, indicó el texto.

En segundo lograr, se propone el acceso al crédito: ‘Cuando los microcréditos son concedidos, el consumo de bienes y servicios esenciales para la familia se incrementa, contribuyendo así a la reducción de la pobreza de sus hogares y a una mayor escolarización de sus hijos’.

Cuando los ingresos son gestionados por ellas, los menores tienen 20 veces más posibilidades de sobrevivir.

Asimismo, el documento resalta la necesidad de potenciar la agricultura: ‘Si las mujeres tuvieran el mismo acceso que los hombres a los recursos productivos, podrían incrementar sus cosechas entre un 20 y un 30 por ciento’.

Un dato que se complementa con la ausencia de títulos de propiedad de tierras para las féminas, lo que provoca dependencia y falta de autonomía.

‘A pesar de que más del 80 por ciento de las mujeres en el África subsahariana trabajan en el sector agrícola, en contadas ocasiones son las titulares de la explotación. Es decir, no tienen control sobre la tierra y no pueden tomar decisiones sobre sus cosechas’, se lee en el informe.

Luego se habla de igualdad en el trabajo, pues se ha comprobado que el acceso al mercado laboral contribuye a la reducción de la pobreza y vulnerabilidad, así como al crecimiento económico de los países.

Por último se cita la representación política: ‘Cuando están en los parlamentos, se promueven políticas sensibles a la igualdad de género, el cuidado infantil, la violencia de género y las pensiones además de reformas electorales’.