África, ¿por qué emigra la ciencia?

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Por Richard Ruíz Julién
Las estadísticas levantan alarmas en el continente: se estima que 20 mil profesionales de alta cualificación dejan África al año, y entre ellos se cuenta hasta el 30 por ciento de los científicos.

Esta tendencia tiene por causa un gran número de factores, según los expertos, entre los más extremos, se incluyen la guerra y la inestabilidad política.

No obstante, para los especialistas los motores más comunes para el éxodo son un deseo de obtener una mayor renta y mejores oportunidades, así como la búsqueda de un entorno de investigación favorable, en el que las infraestructuras y la gestión ayuden a impulsar las trayectorias profesionales y el potencial investigador.

Según la Unión Africana (UA), los hallazgos apuntan a una falta de tutoría, de recursos y de financiación como problema principal al que se enfrentan los jóvenes científicos de la región.

Con el objetivo de afrontar adecuadamente el reto, la UA comenzó a colaborar estrechamente con el proyecto Global State of Young Scientists Africa, que emplea una encuesta en línea (abierta a los informantes en la actualidad) y entrevistas exhaustivas para recabar tantos datos como sea posible.

Analiza las motivaciones de las nuevas generaciones, sus aspiraciones profesionales y las barreras a las que se enfrentan cuando persiguen sus metas.

Asimismo, se dirige a investigadores y académicos que han conseguido un máster o un doctorado en los 10 últimos años, con independencia de su actual situación laboral y del sector al que pertenezcan.

La pesquisa también está abierta a los doctorados, así como a los de este sector que vivan en la diáspora.

A partir de los resultados preliminares -obtenidos gracias a las respuestas ofrecidas por más de 700 jóvenes científicos-, se detectó que, a pesar de los diferentes orígenes formativos, tienen mucho en común.

Entre los motivos principales por los que no persiguen una carrera profesional en el mundo académico destaca un fuerte deseo de adquirir mayor formación en la solicitud de subvenciones y habilidades profesionales.

Un desafío principal identificado es el deseo de formarse para obtener habilidades de liderazgo.

Conforme formaban sus propios grupos de investigadores, empezaban a necesitar herramientas para abordar los retos para integrar la investigación, la enseñanza y la recaudación de fondos.

Como respuesta, los miembros de la Global Young Academy desarrollaron y ejecutaron programas de liderazgo en ámbitos científicos en África y Asia, colaborando con KnowInnovation y Future Africa.

Obtener esas nuevas habilidades incentivó a desarrollarse en el ámbito académico. Los participantes opinaron, por ejemplo, que los programas de liderazgo en ciencia se incluyen entre los talleres más significativos en los que han participado a lo largo de su trayectoria.

La línea africana de la encuesta sigue desarrollándose. Una vez se hayan identificado los desafíos comunes, el equipo empezará a trabajar con los responsables políticos, así como con los organismos internacionales de financiación, para poner en marcha iniciativas basadas en pruebas con las que abordar tales retos.

Se espera que Global State of Young Scientists Africa revele nuevas áreas de actuación, de manera que se puedan ejecutar programas innovadores en materia de ciencia y educación a fin de favorecer el futuro de la ciencia en esta área del orbe.