África oriental: Reescribiendo arqueológicamente la historia

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Arqueólogos kenianos y alemanes dieron un importante paso de avance en tratar llenar los espacios vacíos en la prehistoria, al descubrir una cueva con restos que datan de hace 78 mil años.

Panga ya Saidi, en Kalifi, en el sur de la costa de Kenya, es un hallazgo que ‘representa la secuencia arqueológica más extensa en África oriental desde la Baja Edad de Piedra hasta la Edad de Hierro, con pruebas de cambios graduales en innovaciones culturales, tecnológicas y simbólicas de hace 67 mil años’.

Según el periódico Daily Nation, allí se recogen evidencias de actividades prehistóricas de las comunidades de cazadores y recolectores de la Edad del Hierro, lo cual se engarza con los resultados de otras exploraciones realizadas en el país africano, que se refieren a herramientas datadas en 3,3 millones de años.

‘Antes de la excavación en esta cueva (Panga ya Saidi), había muy poca información disponible sobre hace 78 mil años en la costa del este de África, con la mayoría de investigaciones arqueológicas centradas en el valle del Rift y Sudáfrica’, explicó el instituto alemán Max Plank, participante en el proyecto keniano.

En evaluaciones preliminares del sitio arqueológico se estima que la cueva conservó durante los miles de años un clima similar, por lo cual pudo servir de abrigo cuando otras partes de África se transformaron en lugares inhóspitos.

EXPLORANDO LA CUNA

El valle del Rift atraviesa África oriental y se le considera que es la cuna de la humanidad, por algunos descubrimientos de restos homínidos (primates dotados de inteligencia y habilidad manual) más antiguos del mundo, apuntan datos monográficos al referirse a las investigaciones que desde hace años se realizan en esa zona.

A esa área se le considera una gran fractura ecológica de unos cuarto mil 830 kilómetros de largo en dirección norte-sur desde D´Jibouti hasta Mozambique, amplía el texto académico y destaca su importancia por la existencia allí de fósiles, cuyo estudio ayuda a comprender mejor la evolución de la humanidad.

En el caso del yacimiento arqueológico de Panga ya Saidi, los expertos hallaron herramientas que presumiblemente se emplearon en la Edad de Piedra Media (hace 78 mil años), pero también útiles de una técnica más desarrollada que podrían ser del final de la Edad de Piedra, hace 67 mil años.

No obstante, en Kenya se hallaron hace tres años otras evidencias, que a partir de ellas podría reescribirse la historia, a decir de los especialistas, pues se hallaron las que podrían ser las herramientas de piedra más antiguas descubiertas hasta ahora, cuya edad se dataron en 3,3 millones de años.

LUCY

De seguir esa línea habría que rechazar la ‘vejez’ de Lucy reconocida en los medios científicos como el primer humano, fue hallada por el paleoantropólogo estadounidense Donald Johanson el 24 de noviembre de 1974 a 159 kilómetros de Addis Abeba, la capital de Etiopía.

Los restos, custodiados en una caja fuerte de máxima seguridad en esa urbe, de donde apenas salen en labores académicas para evitar el deterioro de esa joya de la arqueología africana, a quien se identificó a partir del título de una pieza del cuarteto británico The Beatles: Lucy in the sky with diamonds (Lucía en el cielo con diamantes).

‘Lucy (AL 288-1) es el esqueleto fosilizado casi completo de un homínido perteneciente a la especie Australopithecus afarensis, de 3,2 millones de años de antigüedad (…)’, detalla su expediente y precisa que poseía capacidad bípeda, lo que confirmaron su pelvis y rodillas.

Su descripción es la del esqueleto de una hembra de un metro de altura, y unos 27 kilogramos de peso, cuando estuvo viva, y se estima que al morir tendría unos 20 años de edad. Poseía un cráneo minúsculo y andaba sobre sus miembros posteriores, lo que es un signo formal de una evolución hacia la hominización.

MÁS AL SUR

También en la región oriental del continente, en Mozambique, se labora en el Proyecto arqueológico de la Universidad Complutense en las islas Quirimba, que se relaciona con el conocimiento de la presencia de la comunidad de origen Swahili en la norteña provincia de Cabo Delgado.

‘Hasta el día de hoy, se ha podido saber que las islas de Ibo, Quirimbas y Matemo albergaban algunos de los yacimientos más importantes de la región, pues en estas dos últimas se ha confirmado la existencia de restos arquitectónicos de origen Swahili (…)’, precisan expertos.

La exploración en el área comenzó en 2015 y desde entonces se realizaron tres campañas de prospección y excavación en varios yacimientos de tres de las islas, a fin de saber las edades de los asentamientos a través de los materiales arqueológicos investigados entre otros medios por los análisis de Carbono 14.

Con esas labores se prevé lograr datos para establecer modelos que posibiliten reconstruir las condiciones medioambientales y económicas en que vivieron las poblaciones swahili del archipiélago, según amplían los argumentos que acompañan al proyecto, el cual deberá abarcar a esa cultura presente hace más de dos mil años.

Esa investigación atañe a un conjunto de manifestaciones culturales desarrolladas por esa comunidad, cuyo integrantes habitan actualmente en la costa este del continente desde Somalia hasta Mozambique, y las islas de las Comoras y Madagascar poseen numerosos testimonios de poblaciones de ese tipo, aunque a menudo en ruinas.

Tales asentamientos son testimonio de la larga historia de la dinámica swahili, por ejemplo en Matemo, se identificaron una mezquita bien datada, así como numerosas tumbas islámicas, algunas con paralelos en yacimientos kenianos, apuntaron los investigadores.

Localizar un área de ocupación intacta es un hallazgo excepcional, y que con otros datos obtenidos del estudio de la cultura material, el análisis de muestras de la fauna y vegetales, y la comparación con las fuentes escritas, puede convertir a la isla de Ibo en un yacimiento de referencia para la arqueología swahili, destacan los científicos.

En la actualidad las investigaciones sobre esa cultura continúan muy centradas en Kenya y Tanzania.