África central: Kony, profeta de asesinos, y su banda criminal

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Joseph KonyPor Julio Morejón 

El resurgir de Joseph Kony y su Ejército de Resistencia del Señor (LRA) en los medios de prensa, resulta una bofetada a la dignidad africana y una acción que denigra a sus víctimas.

Después de un largo tiempo fuera del foco noticioso, el grupo armado que opera en África central, asaltó recientemente a varios poblados en República Centroafricana, donde obligó a las personas a servirle de porteadores, según Ghislain Kolengo, prefecto de la región de Haut Mbomou.

«Muy temprano (el pasado 14 de junio), los integrantes del LRA atacaron la aldea de Kadjema y secuestraron a 17 personas que aún se encuentran en cautiverio. Espero que nuestras fuerzas en la zona y los ugandeses encuentren a esas personas y las lleven de vuelta», declaró Kolengo al respecto.

Durante las acciones del grupo armado la población escapó de la localidad, lo cual aviva el complejo problema de los desplazados por conflicto bélico, aunque en este caso de agresión no existe una verdadera o abierta contienda entre dos partes enfrentadas en ese escenario.

Lo preocupante es que esa banda es en sí un generador del caos, pese a que algunos analistas plantean que está en un grave declive como agrupación militar que durante mucho tiempo combatió al ejército de Uganda y actuó como mercenaria en el conflicto de República Centroafricana.

El LRA procede del norte ugandés, de donde lo expulsó una ofensiva castrense hace una década. Hoy día, sus combatientes deambulan por una zona con poca vigilancia entre las fronteras entre República Centroafricana, República Democrática del Congo, en Chad y Sudán del Sur, precisó el diario keniano The East African.

VIEJOS MÉTODOS, NUEVAS FECHORÍAS

Los efectivos del Ejército de Resistencia del Señor son conocidos por el trato cruel que dan a sus víctimas con métodos que incluyen mutilaciones y secuestros, y a los niños los raptan para usarlos a la fuerza como combatientes, someterlos a ser cargadores de la impedimenta o como esclavos sexuales.

Respecto a esos delitos de lesa humanidad, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra el jefe del LRA, el mesiánico Joseph Kony, y otros altos mandos de la agrupación.

El LRA es un grupo extremista de confesión cristiana que comenzó sus acciones en 1986 y opera en un área que abarca Estados de una rica región africana, donde se concentran intereses de varias exmetrópolis coloniales que aún pugnan por esas fuentes económicas, un escenario de disputa al que Estados Unidos llegó tarde.

Pero el hecho de que Washington no fuera históricamente un elemento principal en la región central africana, no lo deja fuera de la rebatiña que en la actualidad se vincula con temas de seguridad (sea petrolera, diamantífera, del coltán) y la guerra contra el terrorismo.

Lo esencial es participar en alguna manera en ese escenario de disputa, y en el cual a veces las razones para penetrar se justifican con atrocidades confeccionadas a la medida de las necesidades o siguiendo un guión que permita servir a los objetivos de los más mezquinos intereses.

De ahí que el resurgir mediático del Ejército de Resistencia del Señor del excatequista Kony, se inserta sospechosamente entre premoniciones de campañas militares y ofensivas de tropas multinacionales en 2016 y en las cuales el componente africano es una presencia necesaria, ante todo porque pelea en su tierra.

«Kony es el jefe del LRA, una fuerza de guerrilla apoyada por Estados Unidos y el Mossad (Servicio secreto israelí)», precisó el periodista Richard Cottrell, exmiembro del Parlamento Europeo, autor del libro «Gladio: la daga la OTAN en el corazón de Europa».

En su artículo «El ping-pong de África: EE.UU. juega ambos lados en Uganda», Cottrell indica que la tarea de Kony «consiste en desestabilizar a amplias zonas de África, ricas en minerales como Uganda, (los) ex Congo francés y belga, y Sudán», los que intereses geoestratégicos relacionan con el quehacer del «iluminado».

ÚTILES, PERO DESECHABLES

A decir de Cottrell, en África central ocurre una nueva lucha por esa subregión en la que la inteligencia occidental (la CIA, el MI6 británico, la inteligencia belga, Mossad israelí) son jugadores de azar que se encuentran en ambos lados de la mesa, atizan una desestabilización conveniente y luego proponen soluciones.

Así el LRA resulta útil para aplicar estrategias a largo plazo contra el área que pretenden controlar; su existencia justifica, por ejemplo, que se activen mecanismos de seguridad nada ajenos al Comando Africano estadounidense (Africom).

En teoría, el Ejército de Resistencia del Señor pretende construir un Estado ugandés basado en los Diez Mandamientos bíblicos, modelo de tipo teocrático que rechaza los patrones de la institucionalidad contemporánea y reduce al oscurantismo la legalidad y la legitimidad en tanto componentes del desarrollo social.

Mientras, en la práctica ese grupo constituye una fuente de desestabilización subregional que nutre de argumentos a decisiones tales como la presencia de «instructores estadounidenses» en el área para «colaborar en la erradicación del terrorismo».

El LRA es un factor que allana el camino al sueño dorado, pero incumplido, de colocar al Comando Africano (Africom) en el continente.

Sin embargo, el protagonismo de ese grupo armado ya parece efímero, aunque se trate de revivir: esa formación es un muerto que camina y presumiblemente no llegue muy lejos en su andar, pues como todo mercenario, después de utilizado se desecha.

¿KONY 2016?

La campaña Kony 2012, manipulación del personaje aparte, posibilitó una amplia difusión del jefe del Ejército de Resistencia del Señor y para analistas políticos, fue una fachada propagandística de la Agencia Central de Inteligencia.

Esto para atraer a estadounidenses de buen corazón a apoyar otra intervención ilegal de EE.UU. en África, por siglos violada por los conquistadores y por lo cual se dificulta establecer una relación que dé paso a una explotación mayor.

Restablecer mediáticamente ahora el temor al profeta asesino puede ser que insidiosamente vaya más allá que exponer elementos noticiosos.