Acceso a la justicia, derecho primordial de la infancia

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Por Richard Ruíz Julién
Académicos reunidos en esta capital en la Conferencia Continental sobre justicia para niños en África subrayaron que no permitir a los menores tener acceso a mecanismos adecuados de defensa constituye la primera violación de sus derechos.
Mientras todavía millones de infantes siguen sufriendo de vulneración en todo el mundo, solo unos pocos tienen la oportunidad de recurrir a la justicia para mejorar su situación, consideraron los analistas.

Algunas de esas transgresiones incluyen la denegación del derecho a la atención sanitaria y a la educación de calidad, o a la protección frente al maltrato, la violencia y la explotación, ejemplificó el profesor de leyes de la Universidad Virije de Ámsterdam, Jaap Doek, en declaraciones exclusivas a Prensa Latina.

Si esos niños cuyos derechos se ven vulnerados no tienen a su disposición las normas establecidas jurídicamente para ayudarles, no podrán resolver su situación de manera oportuna, equitativa y eficaz; además tampoco podrán ocupar el lugar que les corresponde en la sociedad, señaló Doek.

Por eso, exhortamos a todos los gobiernos a reconocer las barreras existentes; no es suficiente con ampliar las medidas concebidas para los adultos, se necesitan normativas específicas de protección para la infancia, puntualizó.

En tanto, la Consejera de Justicia, Kristen Hope-Burchill, consideró que ‘una entrada equitativa hacia estos principios garantiza beneficios y protección para todos’.

Sin embargo, los sectores más jóvenes de la población en muchos lugares siguen chocando contra límites, debido a que ‘en la mayor parte de los países se considera inaceptable, cultural y socialmente, que un niño plantee una reclamación sin el consentimiento de sus progenitores’.

Incluso para los propios menores ‘la noción de acceso a la justicia es inconcebible y hay colectivos que afrontan más dificultades: quienes padecen discapacidades, las minorías étnicas y las niñas’.

‘Disfrutar como es debido de estos derechos puede repercutir en su futuro. Por ejemplo, puede hacer posible la impugnación de decisiones que disponen la separación de los padres, el restablecimiento de prestaciones sociales, o la revocación de disposiciones discriminatorias que estigmatizan a grupos étnicos o religiosos’, señaló, por su parte, Assefa Bequele, director ejecutivo del Foro de Política Infantil Africana.

También puede hacer que los niños regresen a la escuela y reciban atención sanitaria cuando estos derechos les son denegados, agregó Bequele.

Para realizar esto, en opinión de los estudiosos, la sociedad debe concebir unos sistemas judiciales sobre la base de las necesidades de la infancia.

Algunos logros son el acondicionamiento de tribunales y comisarías de policía para ser menos intimidantes, la capacitación de funcionarios del orden, jueces y magistrados para comunicarse con los niños de manera sensible, y la instauración de medidas de protección como la de evitar el contacto con el presunto perpetrador.

Los paneles de discusión, que sesionaron como parte del encuentro, recomendaron aumentar los esfuerzos orientados a lograr que los mecanismos judiciales tengan en cuenta las necesidades de la infancia y facultar a las familias y los menores en ese sentido para darle a conocer procedimientos adaptados y aplicados por profesionales con capacitación.

También sugirieron ofrecer asesoramiento jurídico y social por medio de centros dedicados a los derechos de la infancia y centros de asistencia jurídica, y así conocer qué derechos de protección les asisten por ley.

Además, exhortaron a las autoridades a obtener información sobre cauces de reparación a partir del establecimiento y consultas con otras dependencias administrativas y foros extraoficiales; remitir a los servicios adecuados (un abogado, un médico o un psicólogo); o en algunos casos, recibir asesoramiento jurídico directo con el fin de instar un procedimiento judicial.

De cualquier forma, los académicos coincidieron en que el encarcelamiento nunca es la solución propicia para tratar con menores, dado que ese proceso deja traumas y secuelas insuperables en las vidas de quienes lo enfrentan, mucho más de los infantes.