A debate permanencia en Somalia de Misión de la Unión Africana

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AMISOMPor Julio Morejón

Fuertes rumores de desgano y una singular situación con el pago de las tropas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (Amisom), pusieron en duda la permanencia del contingente en ese país.

Según la Unión, existe un plan de retirar sus tropas de Somalia a finales de 2020, luego de transferir las responsabilidades de seguridad a las Fuerzas Armadas de Mogadiscio, las cuales son respaldadas por Occidente en su empeño de vencer la guerra contra la organización antigubernamental Al Shabab.

Ese conflicto transitó por varias etapas, en las cuales hubo fases de guerra convencional, de guerrillas y ahora abiertamente es un amasijo inclasificable, pero en el cual está claro que al Ejército (SNA) lo respalda la Amisom, unos 22 mil soldados procedentes mayormente de Uganda, Kenya, Burundi, Yibuyi y Etiopía.

El Consejo de Paz y Seguridad de la UA emitió un comunicado sobre el asunto, poco después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas acordara la extensión de esa operación aunque uno sus problemas actuales se refiere al financiamiento de sus soldados, quienes se quejan por los atrasos en sus pagos.

Algunas de las tropas de ese contingente quedaron sin sueldo durante los últimos meses y eso -según los donantes es un trámite que se puede resolver fácilmente- crea descontento entre los soldados e incertidumbre entre los políticos que votan porque siga la Amisom.

Esos actores políticos somalíes consideran que la presencia de la Misión de la Unión en Somalia es una garantía, respecto a mantener los estándares de seguridad y sin ella el peligro de destrucción de las actuales instalaciones gubernamentales sería más que un riesgo, una realidad.

La fuerza multinacional desplegada en diversas zonas del país desde 2007 intenta erradicar al grupo antigubernamental Al Shabab, formación que persiste en una guerra de avances y retrocesos, estancamientos y nuevos adelantos hasta detenerse, luego retrocede y vuelve a actuar en otra dirección.

SIN LA AMISOM, ¿QUÉ?

La declaración del Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana destaca en la estrategia de salida, de que las responsabilidades de seguridad se trasladarán gradualmente al mando militar de Somalia entre 2018 y diciembre de 2020, por lo cual ese anuncio indica que en dos años o menos el SNA deberá responder al reto planteado.

Ese problema -la garantía de seguridad- continúa incidiendo en el contexto somalí, donde durante el primer semestre se multiplicaron los ataques suicidas de insurgentes, los cuales complicaron el panorama en la capital, Mogadiscio, donde es alto el riesgo de atentados contra instituciones del Gobierno y blancos internacionales, advirtió la ONU.

El representante especial del secretario general de la ONU para Somalia, Nicholas Kay, detalló a través de una videoconferencia al Consejo de Seguridad, la situación en el país ubicado en el Cuerno de África, sumido en más de dos décadas de violencia.

Kay recordó los sabotajes perpetrados en febrero contra instalaciones de la Presidencia, el cuartel de Inteligencia Nacional y un convoy de las Naciones Unidas, acciones atribuidas a la organización antigubernamental Al Shabab, que según analistas occidentales se encuentra en una etapa de declive.

Ese debate ocurría cuando emergió una información sobre insatisfacciones en la Misión de la Unión Africana por los atrasos en las mesadas de sus efectivos, las cuales se cubren con fondos monetarios de las potencias occidentales, gran parte de ello procedente de la Unión Europea (UE).

“La UE entrega un sueldo de 929 euros a cada soldado de Amisom y cada gobierno del país originario del militar le descuenta 180 euros por el concepto de gastos administrativos, por lo que se supone que los deudores le deben a cada soldado cuatro mil 338 euros”, estimó el diario African Minarets.

Varios políticos destacados del continente se interrogan acerca de si mantener ese contingente de pacificación es viable como inversión para la seguridad subregional, en tanto que algunos Estados también evalúan su presencia en el conjunto.

El SNA y la Amisom son los aliados en una contienda bélica con comportamiento sinuoso e intermitente respecto al control del mando, y que se disputa en un escenario donde cerca del 97 por ciento de la población profesa el Islam y más de medio millón de personas pertenecen a la diáspora cercana.

Amina Mire anota en Rebelión.org que en junio de 2006, la Unión de las Cortes Islámicas (UCI) -después sucedida por Al Shabab- asumió el poder centralizado en diversas partes del territorio incluyendo Mogadiscio. La Amisom hizo su debut en 2007.

Eso ocurrió en el contexto de guerra sucia donde el espectro del 11 de septiembre de 2001 posibilitaba demonizar a todos los enemigos de Washington, incluyendo a los guerrilleros somalíes que en 1993 le derribaron dos helicópteros Black Hawk con sus tripulaciones, lo que hizo fracasar la operación Restaurar la esperanza.

Tal toma de posiciones por Al Shabab ocurrió luego de que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos reveló que trabajaba en secreto con señores de la guerra y otros factores internos y externos para ocupar Somalia, pero pese a eso nadie pudo imponer su autoridad sobre la población, recuerda Mire.

Eso en resumen significa que en la guerra en este país del Cuerno Africano existen muchos elementos a valorar, como por ejemplo, ¿en caso de abandonarlo la Amisom, Occidente tendrá preparada alguna estrategia para que Al Shabab no tome el poder?

Hasta ahora la suma de información de Inteligencia y los ataques con drones parecen que aportan poco a la definición del proceso, mientras que los antigubernamentales se refuerzan y al SNA aún le falta consolidarse, a la vez que la población se cansa de ser rehén de un conflicto que ya cumplió 25 años.

En tanto, la reciente reunión cumbre de la Unión Africana (UA) que sesionó en Kigali, Ruanda, se pronunció por avanzar hacia el financiamiento de sus misiones de paz -tras su participación en operaciones de Burundi y República Centroafricana en el pasado, y en Sudán (Darfur) y Somalia en la actualidad.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, destacó la adopción por el bloque de 54 países de pasos concretos para aumentar su presupuesto de paz y seguridad, a partir de iniciativas que le permitirían asumir mucho antes de la meta prevista de 2020 el 25 por ciento de los gastos de esas operaciones.

Tal vez eso acerca más a la UA a la solución “africana de problemas africanos”, como plantearon los beneméritos, y eso puede significar un respiro para la tensión que persiste en Somalia, donde la Amisom contaría con más respaldo financiero.