Musa da esperanzas a Nigeria

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Argentina tiene una esperanza y un problema más. Se llama Musa, goleador de Nigeria. No es contradictorio. Esperanza porque la victoria del conjunto africano, su último rival en el grupo, arrebata a Islandia la posibilidad de calcular para llegar a octavos. Ahora debería vencer a Croacia y esperar. Problema, porque el equipo africano es quien se encuentra en mejor posición para continuar a la segunda fase, junto a la selección de Modric. Un empate frente a Messi y compañía en San Petersburgo, el martes, podría servirle, sin dejar de mirar a Islandia, claro. Será una final.

Si algo ha dado el alemán Gernot Rohr a Nigeria ha sido solidez defensiva. Sin embargo, una y otra vez los balones laterales encontraban a su defensa en situaciones difíciles en Volvogrado. Mejor evolucionaba cuando intentaba organizar el ataque, sostenida por un clásico como pivote, Obi Mikel. Moses, Etebo y Omerou contribuían a ofrecerle profundidad en las bandas. De esa forma llegó el gol, al cabalgar el primero para enviar a Musa, que realizó un control preciso en el área y fusiló a la red. El jugador del CSKA de Moscú ofrecía uno de los tantos del Mundial, sin duda. No sería el único. El segundo volvió a demostrar su peligrosidad si se le conceden espacios. Veremos si el próximo martes los tiene.

Último precedente

Siete meses antes del Mundial, el cuadro africano se enfrentó a los argentinos en un amistoso disputado precisamente en Rusia, aunque sin Messi, entonces lesionado. Después de que la albiceleste dominara por 2-0, Nigeria remontó para ganar por 2-4. La situación dice mucho de la animosidad de este equipo, cambiante. Contra Islandia fue, asimismo, patente, ya que mejoró en lo ofensivo a partir de ir por delante. Es un rasgo común a los equipos subsaharianos en su paso por el Mundial, cambiantes y dispuestos a desatarse, pese a los rigores de entrenadores que intentan complementar sus deficiencias tácticas, como es el caso de Gohr.

Islandia, en cambio, no se desata. Cuando ataca, anticipa el modo. No sorprende. Lo suyo es que la ataquen, resistir y correr en el espacio, melena al viento como es el caso de Bjarnason, al que sólo le falta llevar el martillo de Thor. Por tres veces llegó a la zona de remate, siempre de la misma forma, con centros laterales que en buena parte de las ocasiones llegaban desde el hombre con mejor pie de esta selección, Sigurdsson, salvo cuando se vio, justo, ante el punto de penalti, después de otra buena apreciación del VAR. Esto marcha.

Si Islandia no marcó, no fue por falta de insistencia. Jamás decae, como sus hinchas. Por ahora, no se han desplazado en masa como hicieron a Franca, en la pasada Eurocopa. Entonces lo hicieron unos 30.000 para presenciar las semifinales, el 10% del país. Después de este resultado, es más difícil que vuelvan a hacerlo. Lástima, porque ofrecen uno de los mejores decorados al Mundial.