La consagración de Gladys Lengwe

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Cada vez son más las mujeres que encuentran espacios en el fútbol masculino. La última Copa Mundial Sub-17 de la FIFA fue, sin ir más lejos, el primer torneo masculino de la FIFA en el que participaron colegiadas.

Una de ellas fue Gladys Lengwe, internacional desde el año 2002. Ejerció de cuarta árbitra en el partido de la fase de grupos que enfrentó a Alemania y Costa Rica, y demostró que ha llegado la hora de que las colegiadas de élite dirijan partidos masculinos junto a sus compañeros de profesión.

Nacida en Zambia, Lengwe jamás imaginó que su carrera profesional tomaría este rumbo, ya que los motivos que le llevaron a ser árbitra eran de otra índole.

«Empecé en esto del arbitraje cuando tenía 17 años. En aquel entonces, a los árbitros de mi región les regalaban entradas para ver gratis los partidos. Así que, cuando me enteré, pensé: ‘¿Y si me apunto para que me den entradas a mí también?'», cuenta entre risas en su entrevista con FIFA.com.

«Al principio, lo hacía por diversión. En aquella época no me había planteado en serio llegar a ser árbitra. Yo solo veía hombres en los partidos. No había árbitras. Además, tampoco tenía muchos alicientes que me motivaran. Mi único interés era que me regalaran las entradas», añade.

Su cambio de actitud se lo debe también, en parte, a sus colegas masculinos, porque fueron ellos quienes la animaron al apreciar su potencial. «En 2002 empecé a pitar en ligas regionales. Y así lo hice durante casi diez años. Ya entonces no resultaba fácil aceptar a una mujer árbitra en un deporte donde predominaban los hombres. Pero después de años, empezaron a aceptarme y, sobre todo, empezaron a aceptar mis decisiones. Comenzaron a sentirse más cómodos, porque veían que tenía madera», explica Lengwe sobre sus inicios en el fútbol masculino.

«En 2011 cambiaron mucho las cosas. En ese momento, la FIFA empezó a abrir departamentos regionales en los que había un director de arbitraje. El de nuestra región vino y me dijo un día: ‘A ti te veo capaz de arbitrar en la Super League [ndlr: la primera división de Zambia]’. Al principio, no me lo creí: ‘¿Cómo? ¿Yo?’ Parecía que él confiaba más en mis cualidades que yo misma».

«Me asignó las dos últimas jornadas de la temporada. Y así es como empecé en la máxima categoría. A partir del año siguiente, ya nunca más volvieron a asignarme partidos de categorías inferiores y, hasta hoy, ya solamente he pitado partidos de la Super League».

Y el éxito ha dado la razón a esta mujer de 40 años: Gladys Lengwe se convirtió en la primera mujer africana en dirigir partidos de primera división, y fue nombrada mejor árbitra del año 2012 en su país. Además, Lengwe también ha demostrado su valía a nivel internacional.

Fue una de las tres colegiadas africanas seleccionadas para la Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015, donde dirigió el partido de la fase de grupos entre Alemania y Tailandia, debutante mundialista. Lengwe también viajó al Torneo Olímpico de Fútbol Femenino Río 2016, una cita que jamás olvidará.

«Claro que guardo buenos recuerdos, pero preferiría hablar de otro partido. Fue la primera vez que me sentí mal, y necesité mucho valor para salir de aquello. Ocurrió en el encuentro entre Colombia y Nueva Zelanda. Me hacía mucha ilusión estar en ese torneo. Me había preparado a conciencia y quería hacerlo bien», señala Lengwe.

Sin embargo, en el minuto 88, Abby Erceg cometió una falta y la colegiada no dudó en mostrarle el camino de los vestuarios.

«Poco después, la cuarta árbitra me preguntó: ‘¿Estás segura?’ ‘¿Qué?’, le pregunté. ‘Primero ha tocado el balón’, me dijo. Debería haberlo sabido antes. Así habría visto que la jugadora tocó el balón antes de cometer la infracción. Ya había reanudado el juego, de manera que no podía cambiar mi decisión. Tuve que volver a concentrarme en el partido, pero cometí otro error, porque no podía quitarme lo anterior de la cabeza. Después del encuentro, no pegué ojo. Aquella noche sentía que no era yo misma, me levantaba una y otra vez de la cama. Quería hacerlo bien y me pasó aquello…», cuenta.

Su experiencia nos recuerda que los árbitros también son humanos. Y, como escribió Pearl S. Buck, escritora estadounidense y ganadora del Premio Nobel de Literatura: «Las grandes virtudes hacen admirables a los seres humanos. Los pequeños errores los vuelven entrañables».