Ihezuo, veteranía al servicio de la ambiciosa Nigeria

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Chinwendu IhezuoChinwendu Ihezuo acaba de inscribir su nombre en el libro de los récords de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA, pero en una entrevista  la delantera nigeriana ha anunciado que aspira a más.

En el torneo de 2012 en Azerbaiyán, el combinado de Nigeria quedó encuadrado junto con los de Colombia, Canadá y la anfitriona. A falta de nueve minutos para el final de su apertura del telón mundialista, la potencia africana perdía por 1-0 ante Canadá y se asomaba al precipicio de la derrota cuando la quinceañera Ihezuo asestó el gol del empate.

En el siguiente encuentro, las Flamencos se enfrentaron a las azeríes e Ihezuo se cubrió de gloria en el triunfo por 11-0 de las suyas al anotar cinco goles, plusmarca del campeonato. Su 3-0 sobre Colombia en el tercer y último compromiso del grupo encumbró a las africanas hasta lo más alto del lote y les concertó una cita con Francia en cuartos de final, que las europeas ganaron en la tanda de penales.

Aunque Ihezuo sólo jugó cuatro partidos en aquella competición, sus seis goles le valieron el segundo puesto en el casillero de máximas goleadoras, sólo por detrás de la norcoreana Ri Un-Sim, que firmó ocho tantos en seis partidos. En consecuencia, Ihezuo se adjudicó la Bota de Plata adidas, que le sería entregada más tarde en una ceremonia celebrada en Nigeria. No obstante, la delantera de 17 años no quedó satisfecha: “Me fastidió mucho que cayéramos eliminadas. Es verdad que me consoló el hecho de haber sido la segunda máxima goleadora del torneo, pero como equipo no conseguimos lo que queríamos”.

Nigeria ha participado en todas las pruebas reinas sub-17 femeninas (y también en las sub-20), y en Costa Rica prolongará esa racha. Por otra parte, la visita al país centroamericano ofrecerá a Ihezuo la oportunidad de engrosar su registro goleador, dado que, de no mediar una lesión o algún otro contratiempo imprevisto, aún tiene la edad requerida para competir en esta nueva edición.

Segunda comparecencia
Puesto que es una de las jugadoras con más tablas del conjunto dirigido por el entrenador Bala Nkiyu, Ihezuo es consciente de que se espera mucho de ella. “Trato de ayudar a mis compañeras con la experiencia que he acumulado. Como ya he jugado en un Mundial, sé lo que cabe esperar y eso puede ser muy útil si lo comparto con las demás jugadoras del equipo”.

Las Flamencos, que escalaron hasta los cuartos de final en los dos últimos certámenes globales después de haber fracasado en el intento en su estreno en 2008, se hallan en el mismo grupo que Colombia, México y RP China. Ihezuo admite que sabe muy poco de sus próximas contrincantes mexicanas y chinas, pero añade: “La última vez también jugamos contra Colombia, que hace un fútbol muy rápido”.

Nigeria se ha clasificado para el campeonato de Costa Rica sin librar ni un solo clasificatorio, debido a que sus rivales abandonaron la prueba preliminar. No obstante, la falta de competición no es algo que preocupe a la supergoleadora: “Sólo había un equipo contra el que teníamos que jugar, y se echó atrás. Pero hemos disputado algunos amistosos y eso nos ha ayudado mucho. Nuestros preparativos marchan muy bien. La última concentración de entrenamiento la realizaremos en Portugal. Se puede decir que por ahora todo va sobre ruedas. La gente en Nigeria espera que ganemos la Copa, y yo creo que somos uno de los equipos que tienen posibilidades de conseguirlo”.

Familia no le falta
Ihezuo empezó a jugar al fútbol en las calles de Ajegunle, un barrio de Lagos del que proceden unos cuantos futbolistas de primer orden, como los exinternacionales Samson Siasia, Taribo West y Emmanuel Amunike. “Empecé a jugar al fútbol de niña, y pronto me di cuenta de que tenía talento para esto”, nos cuenta.

Luego se apuntó en las filas del Pelican Stars. Tras sus resonantes hazañas en Azerbaiyán, Ihezuo siguió jugando para el club de Calabar, que ha ganado más campeonatos que ningún otro equipo en Nigeria, pero su vida cambió un poco. “Lo que cambió para mí cuando regresé de Azerbaiyán fue que me hice famosa. La gente se empezó a fijar en mí”, señala.

Ihezuo, que vive en la casa de sus padres, podrá contar con un nutrido apoyo familiar en Costa Rica, pues es la menor de ocho hermanos. Y si regresa de Centroamérica con una medalla de oro que agregar a la Bota de Plata que ya tiene, sus hermanos estarán aún más orgullosos de su benjamina.