Ibargüen, Kipchoge y Coleman, lo mejor del atletismo en 2018

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A pesar de la ausencia de Mundiales al aire libre o Juegos Olímpicos, el 2018 dejó una temporada reluciente para el atletismo, en la antesala de lo que será un nuevo calendario cargado de grandes expectativas.

Para América Latina y el Caribe, sin duda, el protagonismo lo acaparó la colombiana Caterine Ibargüen, merecedora del premio a la Mejor Atleta femenina de 2018 en la Gala Anual que celebró la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) en Mónaco.

Ese fue el colofón para un curso fantástico de la campeona olímpica de Río de Janeiro 2016, cuya constancia y dedicación a los 34 años la hizo dominar el triple salto, su especialidad predilecta, pero también la longitud.

La campaña no comenzó bien para la cafetera, quien también fue reconocida con la más alta distinción deportiva de su país, pues una lesión le impidió disputarle el trono mundial bajo techo en Birmingham, Reino Unido, a su rival de los últimos años, la venezolana Yulimar Rojas, a la postre campeona.

De allí en adelante, Caterine venció en todas las competencias de triple donde se presentó, si bien su vecina no participó en la mayoría ellas también por problemas físicos.

La colombiana dejó para los libros la marca más sobresaliente del año, un 14,96 metros que igualó el mejor sexto salto de su carrera y fue el más largo desde aquel que le permitió saborear la gloria olímpica en Río.

A esos lauros sumó su hegemonía en la longitud, una modalidad en la que ya había incursionado en el pasado sin grandes resultados.

En esa prueba superó a la crema y nata del planeta, incluidas campeonas olímpicas y mundiales, y elevó su cota personal a 6,93 metros.

Por eso, sus dobletes en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, en la Liga del Diamante y en la Copa Continental de la IAAF, se convirtieron, más allá del atletismo, en una de las proezas deportivas del año.

PULMONES DE ACERO 

Si el año de Ibargüen fue sobresaliente de punta a cabo, entre los hombres el galardón de la Federación Internacional lo recibió el fondista keniano Eliud Kipchoge, principalmente por la implantación de un nuevo récord mundial en maratón.

Titular olímpico vigente, Kipchoge se confirmó como el mejor de su especialidad al ganar dos de los ‘Majors’ que animan el calendario internacional (Tokio, Boston, Berlín, Londres, Chicago y Nueva York).

Primero se impuso en la capital británica, y más tarde dominaría la carrera de Berlín, donde consiguió la plusmarca universal de 2:01:39 horas.

Con ese crono rebajó en 78 segundos el registro planetario vigente hasta ese momento de su compatriota Dennis Kimetto, logrado allí mismo cuatro años antes.

Más allá de alguna que otra victoria de corredores etíopes, como la de Birhane Dibaba en la capital japonesa o Lelisa Desisa en la urbe neoyorquina, Kenya mandó en casi todos los grandes maratones del circuito mundial, para extender otro año más a su reinado en la modalidad reina del fondo.

HEREDERO DEL RAYO 

El 2017 estuvo marcado por el adiós agridulce del bólido jamaicano Usain Bolt, quien no pudo cerrar su extraordinaria carrera con broche de oro en el Mundial de Londres y se fue de allí cargando el metal bronceado en los 100 metros tras un pálido tiempo de 9.94 segundos.

Precisamente, en esa carrera el joven estadounidense Christian Coleman fue una centésima más rápido para quedarse con la plata, y ahora, varios meses después, todo apunta que es el encargado de recibir el legado del ‘rayo’ caribeño.

En apenas cuatro semanas de diferencia, el velocista de apenas 22 años rompió dos veces el récord mundial de los 60 metros lisos (6.39) en posesión desde hace 20 años de su connacional Maurice Green.

Primero en la reunión de Carolina del Sur, en enero, lo rebajó dos centésimas y luego, el 18 de febrero en Albuquerque, fijó el nuevo tope en 6:34.

Por si fuera poco, en la cita del orbe bajo techo de Birmingham (marzo) volvió a estampar otro tiempo de miedo (6:37) para llevarse el oro e instaurar una nueva cima para ese tipo de competencias.

Si en pista cubierta sus resultados fueron extraordinarios, en el hectómetro también se convirtió en el rey al triunfar en la mayoría de los eventos donde hizo acto de presencia.

Entre ellos sobresale la final de la Liga del Diamante, en Bruselas, en la cual marcó un 9.79 que constituyó su tope personal y mejor marca del año, además de ser la primera vez desde 2015 que se baja de los 9.80.

DIAMANTES, PIEDRAS PRECIOSAS 

El circuito de las gemas fue el evento atlético que acaparó la atención durante toda la temporada, aunque el colofón estuvo con la celebración de la Copa Continental de la IAAF a finales de septiembre en Ostrava, República Checa.

Además del reinado por partida doble de Ibargüen, con el cual llegó a seis diamantes en su carrera, otro triunfo destacado para Latinoamérica fue el de la discóbola cubana Yaimé Pérez.

El mérito de la caribeña, ganadora del premio a la mejor atleta femenina del año en su país, radica en haber dejado en segundo lugar a la fuera de serie croata Sandra Perkovic.

La europea estampó el mejor disparo de la temporada (71,38 metros) pero no logró ser la mejor en la final de Bruselas, y se quedó a las puertas de cosechar su séptima piedra preciosa de manera consecutiva. Por si fuera poco, la historia se repitió en la Copa Continental, aunque aquí es justo reconocer que el novedoso sistema de competencia benefició a Pérez.

Otros caribeños que se llevaron gemas a casa fueron el jabalinista jamaicano Fedrick Dacres y la velocista bahamesa Shaunae Miller-Uibo en 200 metros.

ASTRO DEL FUTURO 

En el calendario atlético internacional sobresalió otro deportista de esta región que de mantenerse alejado de las lesiones, pudiera convertirse en una de las grandes estrellas de todos los tiempos.

El saltador de longitud cubano Juan Miguel Echevarría dio su primera clarinada al dominar el Mundial bajo techo con un salto de 8,46 metros, con lo que a sus entonces 19 años dejó boquiabierto a medio mundo.

Pero ese apenas fue el comienzo de la temporada para el prometedor saltamontes, que más tarde mantendría un atractivo pulso con el campeón mundial de 2017, el sudafricano Luvo Manyonga.

Echevarría no solo salió airoso en ese dueño al conseguir el mejor brinco oficial del año con un 8,66 metros en Ostrava, sino que estampó otro de 8,83 metros en Estocolmo, que de no ser por una décima de viento a favor de lo permitido, hubiese estado entre los mejores saltos de la historia.

Sin embargo, una lesión a finales de julio le impidió competir en los Juegos Centrocaribeños de Barranquilla y posteriormente en la final de la Liga del Diamante.

A pesar de ello, el novel saltador cubano, recientemente ganador de la Encuesta Deportiva de Prensa Latina de 2018 en el apartado varonil, se vislumbra como el futuro de esa modalidad en el planeta y una de las grandes aspiraciones de oro para Cuba en los Juegos Olímpicos de Tokio-2020.