Feyisa Lilesa y su familia se refugian en Estados Unidos

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La historia de Feyisa Lilesa, el maratoniano que ganó la medalla de plata en Río 2016 entrando en meta con las manos entrelazadas para denunciar la persecución del gobierno de Etiopía a la etnia Oromo tiene, de momento, final feliz. Lilesa ha podido reunirse con su familia, su esposa e hijos de seis y tres años, a los que no veía desde antes de los Juegos, en Florida, a donde esta ha logrado trasladarse.

Lilesa, que tras los Juegos afirmó que temía ser asesinado o encarcelado al volver a Etiopía, pese a las seguridades que le dio el gobierno, se negó a volver a su país y permaneció tres meses en Brasil antes de desplazarse a Estados Unidos, donde pudo acceder con un visado por «habilidades especiales». En la actualidad reside en Arizona, donde continúa una preparación que le llevará al maratón de Londres, entre otras pruebas. Tras realizar gestiones a través de la embajada estadounidnense en Etiopía, consiguió que esta recibiera también visado para desplazarse a Estados Unidos, reuniéndose finalmente con Lilesa en Miami.

Lilesa ha declarado a través de un comunicado que pese a su alegría por reunirse con su familia y su agradecimiento al gobierno de Estados Unidos «pese a mi seguridad física, nadie construye una familia para ir al exilio. Por desgracia, esto se ha convertido en mi destino y en el de muchos Oromo. No quiero que se olvide la situación de millones de Oromo y otros etíopes que aún están siendo asesinados, golpeados, encarcelados, desposeídos, y se mantienen en la pobreza. Con ese fin, renuevo mi llamiento al gobierno de Estados Unidos y la comunidad internacional para que evalúen sus relaciones con el gobierno de Etiopía a la luz del empeoramiento de los derechos humanos en el país. Los insto a estar con el pueblo Oromo y todas las naciones oprimidas en Etiopía».

En el mes de octubre, el gobierno de Etiopía decretó el estado de emergencia a causa de las protestas de los Oromo y otros grupos opositores.