Yasmina Khadra: «¿A qué espera quien hace llamamiento de guerra para saborear un momento de paz?»

0
337

Yasmina KhadraLa nueva novela de Yasmina Khadra -seudónimo femenino del excoronel del ejército Mohammed Moulessehoul- llega a las librerías bajo el título ‘¿A qué esperan los monos?’ (Alianza Editorial), una frase con la que el autor argelino simboliza una de las cuestiones que más pasa por su cabeza.

«¿A qué espera la gente, cuya cultura se limita al odio, para volver a aprender a amar; a qué espera la gente que está haciendo llamamiento de guerra para saborear un momento de paz?», ha manifestado el director durante una entrevista concedida a Europa Press.

El autor ha visitado Madrid para presentar a la prensa su nuevo relato, una historia una novela negra con la que se adentra en su Argelia natal en la que la comisaria Nora Bilal ha de resolver los motivos que rodean al hallazgo del cuerpo sin vida de una joven atractiva y cuidadosamente maquillada.

Khadra utilizó durante diez años un nombre de mujer para poder abordar en sus novelas algunos de los problemas de Argelia, el país en el que nació este escritor, quien el pasado año concurrió a las elecciones argelinas aunque finalmente no consiguió los avales necesarios.

Preguntado por los motivos que le llevaron a escribir, Khadra no sabe con exactitud cuando ocurrió pero recuerda que ocurrió al día siguiente de un campeonato de fútbol entre Marruecos y Argelia, una derrota que fue como el «fin del mundo» en su país.

En este momento, el escritor pensó: «No es posible, un país no puede dejar su destino entre los pies de un jugador. Si pierdes un partido puedes ganar otro, y si caes puedes volverte a levantar».

El miedo que sintió por ese pueblo, que había elegido como «única gloria un equipo de fútbol para olvidar el retraso que tiene respecto a otras naciones y para olvidar sus responsabilidades de cara a las próximas generaciones» le llevaron a escribir para «despertarlo».

Primero escribió una parte y luego necesitó volcarse en otro proyecto, por lo que escribió ‘Los ángeles mueren por nuestras heridas’. Después, volvió a esta novela. «Necesitaba encontrar un nuevo aliento para continuar porque tenía miedo de hacer el ridículo. Esperé a que el pueblo consiguiera un presidente enfermo por cuarta vez, a creer que estuviéramos perdidos definitivamente», ha contado.

Khadra ha destacado que su pueblo «ha peleado durante cuatro mil años, ha resistido a todas las civilizaciones, conquistó España durante siete siglos –y que luego fue colonizada por españoles y franceses–, ha perdido a millones de ciudadanos y ha vuelto ha caer en la guerra integrista después de la independencia que ha vivido el horror como nadie lo ha vivido en esta tierra y, de repente, renuncia a todas sus luchas, o se olvida a toda la gente que ha muerto por él y se rinde». «Eso no lo puedo soportar», ha insistido.

Tal y como explica el escritor, en 1985, cuando Argelia se sublevó contra el dictador, tuvo una «enorme oportunidad», puesto que era el «primer pueblo árabe que reclamaba el multipartidismo». «Lo hizo para derrocar a un tirano y luego él se las arregló para volver a hacer caer en la misma trampa. Nos dijo: ‘¿Queréis pluralismo, democracia? Pues os lo regalo’. Pero esas cosas no se regalan, se consiguen, se arrancan, se conquistan», apunta.

Después, su país sufrió 20 años de «guerra terrorista», en la que se perdieron 200.000 vidas. «Hemos vencido el terrorismo y, en lugar de dar un paso adelante, hemos vuelto al sistema que había dado lugar a todo eso. No entiendo como un pueblo puede volver su victoria contra sí mismo», ha lamentado.

«NO ME PUEDEN INTIMIDAR»

Yasmina Khadra se considera «uno de los escritores más optimistas del planeta» porque ha conseguido «descubrir verdades» y le ha dado a la gente que necesita salir adelante los argumentos para su «redención». Además, afirma que es un hombre feliz y libre pero no un egoísta, y le gusta que su pueblo sea feliz como él.

El escritor ha introducido a varios periodistas en su novela, una profesión en la que cree que «una minoría se quiere imponer como la verdad absoluta y que no tiene para nada en cuenta la deontología, que se deja llevar por la impunidad de la soberanía y que considera que tiene derecho a decir cualquier cosa sobre cualquiera».

En este sentido, ha confesado que es «víctima» de la mala fe mediática deParís: «Llevan 15 años intentando desfigurar mi imagen por todos los medios, me tienen en la lista negra, me han excluido de todas las instituciones literarias y solo me quedan mis lectores, que son cuatro millones», señala.

Muchos de quienes quieren intimidarle, entre quienes se encuentran periodistas, han utilizado como principal arma la «calumnia».

«Dicen que no soy yo quien escribe mis libros, también que soy un espía, que estoy a sueldo de los franceses o del sionismo, pero no me pueden intimidar», concluye.