Sudáfrica: Freedom Park, cubanos en la memoria

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Deisy Francis Mexidor

Freedom Park es en Sudáfrica para los cubanos como la estatua de Simón Bolívar que visitó el Apóstol José Martí, cuando un día llegó a Caracas.

Entonces, Martí, sin sacudirse el polvo del camino, fue a inclinarse en suelo venezolano ante el Libertador de América para rendirle honores, algo similar a lo que ocurre aquí cuando a la patria de Nelson Mandela y Oliver Tambo arriba un representante de la isla.

El monumental sitio de 52 hectáreas que se alza sobre una elevación desde donde se domina buena parte de la ciudad de Tshwane (Pretoria), es un remanso de paz, con toda intención escogido como para dar reposo y sosiego.

Una enorme pared de 697 metros de largo es algo de lo más atrayente de Freedom Park, porque allí, incrustados como un perfecto bordado, se exhiben los nombres de los luchadores por la libertad en África.

La valiosa relación que los ojos no alcanzan para abarcar toda, incluye a los más de dos mil cubanos caídos no solo en este continente, sino en otras partes del mundo.

El parque, que pretende ser un punto de referencia para contar la historia, fue establecido por la Comisión de Verdad y Reconciliación de Sudáfrica en 2001.

Para los cubanos que llegan a esta tierra es casi un deber recorrer Freedom Park.

Quién en la isla mayor no tiene un familiar, un amigo, un vecino, alguien cercano que fue parte de la gran epopeya en África.

Ahora la razón asiste el doble. Desde 2017 el nombre de Fidel Castro, grabado allí, hace aún más inmensa la pared del tributo en Freedom Park.