Stevie Wonder rinde homenaje a Mandela

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Stevie WonderStevie Wonder, uno de los cantantes y compositores más prolíficos de los últimos 30 años y considerado un genio de la música, hizo cantar y bailar soul y pop a más de doce mil almas que esta noche llenaron el Movistar Arena de Santiago de Chile.

Con una voz privilegiada y una banda que le acompañó a la perfección, el músico que ha recibido 22 premios Grammy en su carrera musical, deleitó a los chilenos con discos inolvidables como «Yester me-Yester you-Yesterday», «Y Wish» y «Master Blaster», entre muchos otros.

Tres teclados, un piano de cola, un bajo y una guitarra, saxo y trompeta, una doble batería de congas y bongó y un coro formado por tres mujeres y un hombre fueron parte del magnífico espectáculo que durante dos horas ofreció el artista que ha vendido más de cien millones de copias en el mundo.

Pero el más sobresaliente y el único que le acompañó en todos los temas que interpretó, fue el batería que elevó al máximo los decibelios, con su caja, timbales y tan-tan. Por momentos parecía que iba a quebrar sus baquetas o iba a desgarrar el cuero de los tambores.

Stevie Wonder fue un mago jugando con el público a quien hizo participar en casi todas las canciones que entonó, pidiéndoles que hicieran coro y repitieran algunas rimas que en el momento inventaba.

Uno de los momentos emocionantes fue cuando el artista hizo un sentido homenaje a Nelson Mandela, mientras en el escenario se desplegaban cuatro banderas de Sudáfrica y en los monitores aparecía una fotografía de Wonder con el desaparecido líder sudafricano.

Canciones como «I Wish» las hizo durar hasta diez minutos haciendo delirar al público con sus solos de armónica pero también con uno de sus teclados con el que a ratos, en el fragor e intensidad de la interpretación, con los vientos a todo volumen y los tambores al máximo, el músico estadounidense se daba el lujo de tocar a contrapunto.

Para bajar las revoluciones y con un público extasiado hasta más no poder, el artista, que fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll, interpretó «You are the Sunshine of my Life» que muchos bailaron mejilla con mejilla mientras un coro de cinco mil voces bajaba desde la platea alta y la galería. Apoteósico.

«Isn’t She Lovely», «Overjoyed» y «My cherie amour», fueron los temas que siguieron con un publico que le aclamaba a cada minuto, especialmente por su voz que a ratos llegaba a agudos increíbles y por su magia al tocar el piano o algunos de sus teclados o sintetizadores.

Con su teclado Synclavier que ha marcado el tono característico de muchas de sus canciones inició «Superstition», canción con que el teatro pareció desplomarse debido al griterío ensordecedor que generaban sus fanáticos de 20, 30 y hasta de 70 años.

Una de sus últimas interpretaciones fue también uno de sus más famosos y pegajosos temas como «I Just Called to Say I love You» (Sólo llamaba para decir que te amo).

Fue el broche de oro de una noche llena de música afroamericana, soul y pop, todo sazonado con un trocito del sonido Motown, que se caracteriza por el alto número de diversos tambores en el escenario.

Antes de irse presentó a sus músicos y manteniendo el ritmo de uno de sus temas, se despidió acompañado por las muchachas del coro que le llevaban del brazo con un «I love Chile» mientras el público le contestaba «I love you more», algo que se repitió por al menos 60 segundos.

Allí vino un aplauso cerrado de unos cinco minutos y un público que aclamaba fervorosamente su vuelta pero el artista se había ganado merecidamente su descanso. Hasta la vuelta Stevie.

Agencia