Realizadoras revelan las dificultades de las mujeres para hacer cine en África

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Malagasy Mankany
Malagasy Mankany

La directora y productora argelina Narimane Mari considera que, para una mujer, «quizá la única solución» para trabajar en unas condiciones razonables en el mundo del cine en su país «es ser andrógina, que la condición femenina no salte a la vista con objeto de pasar desapercibida». Así lo manifestó ayer en una mesa redonda en el Festival de Cine Africano de Córdoba. Sobre todo a la hora de actuar en equipo, con cercanas presencias masculinas, la clave es hacer las cosas de tal manera «que no piensen que están trabajando con una mujer». La última obra de Mari es un documental en el que realiza un estudio del cuerpo femenino en espacios públicos habitados por hombres.

«Ser una mujer que hace cine es problemático en Argelia y en África, pero también en España y en Europa», constató la directora, que debutó en 2001 con la producción de L’arpenteur y en 2010 fundó en su país la productora Aller Retours Films. Mari fue una de las participantes en un coloquio en Casa Árabe en el que también intervinieron la sudafricana Arya Lalloo y la francesa Laurence Attali, muy vinculada a Senegal, presentadas por Guadalupe Arensburg, experta en las cinematografías africanas.

«Lo que no se debe hacer es seguir los códigos sociales porque no se obtiene nada», indicó la argelina. Y tampoco, según Attali, intentar comportarse femeninamente: «Una mujer no tiene por qué clamar su feminidad: es mujer». La realizadora citó a Wole Soyinka («el tigre no tiene por qué preocuparse de su tigretud«) para apuntar que «las mujeres no tienen por qué dirigir o escribir de manera diferente a los hombres». Attali se dedica al cine desde 1992 y ha filmado numerosas obras en Senegal, entre ellas Le Déchaussé, en la que se encarga de la dirección, el montaje y la escritura del guión. Su Trilogía de los amores obtuvo premios en los festivales de Roma y Estambul y fue adquirida por el MoMA de Nueva York. Ella considera que entre las realizadoras africanas «hay más diferencias» en el ámbito de la cultura que en el de «la identidad femenina».

Un estudio de Arensburg revela que el 85% de las películas realizadas por directoras africanas «tratan el tema de la mujer, dando voz a las que no la tienen» y planteando en la mayoría de los casos «personajes femeninos fuertes».

Pero «si pones la feminidad como punto de partida de tu trabajo, te estás equivocando», apuntó Lalloo. Y es que esa postura implica «ponerte en una situación de reacción con tu identidad femenina». Esta cineasta independiente afincada en Johannesburgo ha escrito y dirigido documentales para televisión, así como el documental independiente Citizen X, en el que explora los movimientos sociales ante la violencia xenófoba en los extrarradios de esta ciudad. Se interesa sobre todo por la identidad urbana y la historia social en la Sudáfrica posterior al apartheid.

«Deberíamos sacar más a la luz el legado histórico femenino de las historia de las cinematografías africanas», apuntó Lalloo, que considera que el cine contribuye a crear una representación «más completa del mundo».

La jornada de ayer incluyó también una nueva sesión de los Aperitivos de cine, en la que estuvieron presentes los cineastas Haminiaina Ratovoarivony y William M’Baye, que hablaron de las dificultades que han encontrado en los procesos de producción de sus filmes. Ratovoarivony relató los problemas de financiación que halló, ya que en Madagascar prácticamente no hay producción cinematográfica. De hecho, Malagasy Mankany es la primera película rodada íntegramente en la isla y con diálogos en malgache.

Participante en la sección oficial de largometrajes, Malagasy Mankany es una de las cintas que hoy pueden verse en el festival (Teatro Góngora, 17:00). Narra la historia de Jim, que junto a sus mejores amigos, Bob y Dylan, emprende un viaje al pueblo de su padre, que está gravemente enfermo.

Otro filme de la misma sección programado para hoy (Góngora, 21:00) es el francés Rengaine, dirigido por Rachid Djaïdani y ambientado en París, donde Dorcy, un joven cristiano negro, quiere casarse con Sabrina, de origen magrebí. One Man’s Show, Atalaku y Jimmy Dakar Soulson otros títulos de la jornada.

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