Percepción de Sudáfrica en artista española Genoveva Fernández

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sudafrica-genoveva-fdezPor Deisy Francis Mexidor

Decididamente el arte conceptual es hoy el camino por el cual transita la artista plástica española Genoveva Fernández, así lo evidenció su más reciente exposición en Sudáfrica.

Dejó atrás -al menos de momento- el lienzo y la pintura, y se inserta en un mundo de interpretaciones, según la muestra We the people, que concluyó su paso por Ciudad del Cabo.

Confiesa a Prensa Latina que fue la conocida artista sudafricana Kim Lieberman «la que me despertó el bichito del arte conceptual» y en eso anda hace unos años.

Ahora con este increíble puzzle (rompecabezas) que aborda el tema del voto «un derecho por tanto tiempo prohibido para la mayoría de los sudafricanos (debido a la opresión del apartheid)», dijo.

La pieza principal de la obra, Long walk, «son piezas que se van uniendo unas con otras y siempre está (Nelson) Mandela, para mí el factor de unidad de este país y por supuesto todos los que lucharon con él», acotó.

Genoveva trató de reflejar lo que representó la conquista de ese derecho y por eso «las largas colas para ejercer el sufragio en aquellas primeras elecciones (de 1994)», cuando los ciudadanos tuvieron «por primera vez el «acceso a la democracia y a su país».

Al recorrer la sala se observa «una cortina de 211 barras y cada una lleva una foto donde también aparecen distintas partes del mundo en las que las personas hacen colas para votar».

Para ello, la artista se auxilió de «periódicos de los países donde yo he vivido», como Argelia, Brasil y El Salvador.

Anticipó que actualmente está trabajando en un proyecto «sobre los refugiados, que podría llevarme no menos de seis meses hasta verlo terminado».

Es «la gran tragedia de los refugiados, en este caso se contrapone a lo que expresé en el Long walk de We the people, que era el símbolo de las conquistas, de la libertad por la que lucharon los sudafricanos para salir de la represión del apartheid».

Con la obra de los refugiados -enfatizó- «es todo lo contrario. Ellos renuncian, se van de sus países por la situación devastadora y están haciendo colas, colas en busca de otro mundo que no conocen y pierden sus derechos, su dignidad»

Se aprecian cuando llegan a Europa, «es una barrera detrás de otra. Y no solamente pierden derechos, sino la vida cuando deciden abordar esas embarcaciones y el mar se los está llevando, eso me toca en lo más profundo y uno dice qué horror lo que está pasando».

En el proyecto se ha dedicado a recortar las fotos publicadas en los periódicos donde aparecen los inmigrantes porque «quiero componer una especie de columnas en representación de esos miles de personas anónimas pero que tienen un nombre».

Y a la «vez me interesa sacar a la luz sus historias, o sea, las imágenes de la diáspora, de alguna forma lo que están viviendo», concluyó.

En esta tarea de «hormiga» se sumerge a diario Genoveva, porque va individualizando cada uno de los rostros «y cada barra tiene como 80 caras».

Cuando terminó su carrera de Historia del Arte, Genoveva Fernández nunca imaginó «que un día se iba a poner delante de un lienzo en blanco e iba a compartir, de alguna manera, el sentimiento de tantos pintores a lo largo de los tiempos», expresó en su página oficial en internet.

Antes de entrar de lleno a las artes plásticas, ha sido, por ejemplo, profesora de español en Argelia; de Historia del Arte en la Universidad Nacional de San Salvador, y de español en el Liceo Francés de Brasilia.

Luego, cuando comenzó a pintar en un taller en la calle del Prado de Madrid, comprendió que esa inquietud sería su profesión.

Al principio, su obsesión era ir superando las barreras técnicas con las que se iba encontrando, y solo en la medida en que lo ha ido consiguiendo, «he podido de verdad plantearme el siguiente paso: qué quiero transmitir», ese es parte de su secreto.

En estos últimos años su estancia en Sudáfrica le ha permitido seguir evolucionado, buscando nuevas formas de expresión, explorando nuevos materiales, como el papel de periódico.

Mientras, sigue la máxima de que la grandeza del arte es la libertad que le da al artista y al propio espectador de crear e interpretar la realidad a su antojo.

En su caso, también ha querido plasmar su compromiso con lo que siente y ve.