Papa Wemba o la rumba de retorno

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Papa WembaPor Antonio Paneque Brizuela

Papa Wemba dejó un legado al morir este 24 de abril que sintetizó en la música el cruce de civilizaciones entre África y el resto del mundo. ¿O, simplemente, rescató esos ritmos y los trajo de regreso a casa?

Tal vez sea mejor decir que el cantautor congoleño fundió en una nueva música sus propios ritmos con los de la diáspora de las Américas y el Caribe, sobre una percusión basada en antiguos tambores salidos del continente con sus esclavos, que acá tomaron formas y nombres de tumbas, tumbadoras y quintos.

Lo cierto es que durante ese viaje folclórico de ida y vuelta protagonizado junto a otros autores, Jules Shungu Wembadio Pene Kikumba se convirtió en uno de los africanos que dedicó más tiempo a fundir en una obra regional buena parte de la música popular del planeta.

Antes de fallecer de una insuficiencia cardiaca en pleno escenario en Costa de Marfil, Papa Wemba integró en diversos discos esas sonoridades africanas, caribeñas, cubanas, americanas, estadounidenses, universales, que acopló sabiamente con otros instrumentos musicales más actuales.

Comparable quizás solo en ese quehacer con su compatriota de la República Democrática del Congo (RDC) Tabu Ley (conocido como Rochereau, 1937-2013), superestrella con quien compartió escenarios, fundió en sus canciones tendencias como la rumba, el rap, el soul y el pop occidental.

EL MUNDO LLORA AL ARTISTA

Nacido el 14 de junio de 1949 en la localidad central congoleña de Lebufu, y fallecido en la ciudad marfileña de Abidjan durante el IX Festival de música Urbana Anoumabo, Kikumba, el músico saltó a la fama en 1969 con la banda Zaiko Langa Langa y luego con Isifi y Viva la Música.

Para lograrlo mezcló sonidos tradicionales mediante una trayectoria integrada por abundante discografía y numerosas colaboraciones con superestrellas como el británico Peter Gabriel, el camerunés Manu Dibango y la estadounidense Aretha Franklin.

El día del fallecimiento de Wemba, muchos espectadores substraídos por su música, apenas se percataron al principio de su desvanecimiento sobre el escenario. Pero después, el concierto devino duelo y los marfileños fueron los primeros en sentirlo.

«Su muerte en pleno concierto es lamentada profundamente por nuestro pueblo junto a miles de sus admiradores en todo el mundo», declaró el presidente marfileño, Alassane Ouattara, en un mensaje a su homólogo de la RDC, Joseph Kabila.

Ante el deceso del fundador de la etiqueta y las creaciones del grupo Viva la Música, muchos coincidieron con el gobernante en resaltar los aportes del artista durante 50 años dedicados a edificar una música congoleña y regional que fue asimilada en todos los continentes.

La muerte de Papa Wemba causó duelo público en toda África. Baudouin Banza Mukalay, ministro de Cultura de su país, la caracterizó de «gran pérdida para el país y para toda África» y consideró al autor «modelo a seguir para los jóvenes congoleños».

Desde Sudáfrica, el ministro de Arte y Cultura, Nathi Mthethwa, comentó que el fallecido artista fue «una leyenda de la música en África, que supo combinar ritmos de la RDC con la rumba de Cuba».

Según el titular, Papa Wemba «superó la prueba del tiempo, se preocupó también por los jóvenes, logró transmitirles una identidad a través de su música y sus letras, y demostró ser africano en el mundo».

A las manifestaciones internacionales de solidaridad por la muerte de Kikumba se sumó también Francia, mediante una nota del Ministerio de Asuntos Exteriores:

«Papa Wemba marcó la historia de la cultura congoleña al reinventar la rumba, por lo que constituye un fenómeno artístico y musical universal, a lo cual se junta el legado de la Sociedad de Artistas y Gente Elegante, que él creó y constituyó un fenómeno social más amplio».

Maman Sambo Sidikou, representante especial del Secretario General de la ONU en la República Democrática del Congo (RDC) calificó al creador de «leyenda y artista de gran talento que elevó a nivel mundial la música y la cultura congoleña y de toda África en general».

¿QUIÉN FUE REALMENTE PAPA WEMBA?

Ante los numerosos hallazgos y aportes melódicos de Papa Wemba, musicólogos, estudiosos y otros investigadores lo consideraron «el rey de la rumba-rock», estilo de esa modalidad famoso en países occidentales que mezcla la lírica y ritmo de la rumba con la instrumentación, esquema y estructura del rock.

La música de Papa Wemba y la de Rochereau, este último nombrado «El Elvis de África», se identifica también con el soukous (del francés secouer, «sacudir»), muy popular en el continente entre 1930 y 1940, conocido además como lingala o Congo en los dos antiguos territorios congoleños, el Belga y el Francés.

Luego de su muerte, la escritora y crítica estadounidense Margalit Fox calificó a Wemba en el New York Times como «uno de los principales representantes de África en la música del mundo, ampliamente admirado por su dulce, flexible, tenor inquietante, con el que cantó en francés y su nativo lingala» (lengua bantú del noroeste de la RDC).

Según Fox, el excéntrico y, a la vez, elegante creador aparecido en los escenarios de todo el mundo con su banda Viva la Música, «fue internacionalmente reconocido como el rey de la rumba-rock por sus optimistas números, vibrantemente bailables, que fusionan el pop africano con un mar de músicas del mundo».

Nueva York fue una de las tantas urbes que lo escuchó muchas veces mediante actuaciones. El famoso estudioso, John Pareles, describió su música como «cadenciosa y cinética, un maravilloso entramado de percusión y melodía», según publicó en el New York Times.

Papa Wemba, sin embargo, pareció un buen día disentir de todas esas clasificaciones al afirmar: «Lo que yo hago no es música congoleña. Ni siquiera música africana. Es simplemente música.