Nueva condena a un rapero marroquí esconde motivos políticos, denuncia HRW

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Lhaqed2LhaqedLa condena pronunciada ayer contra el rapero contestatario marroquí Lhaqed (El cabreado) «despierta sospechas de que los tribunales marroquíes lo han vuelto a condenar por su mensaje político», denunció hoy Human Rights Watch (HRW).

Lhaqed, de 26 años, fue sentenciado en primera instancia a cuatro meses de cárcel por los delitos de ebriedad y resistencia a la autoridad cometidos cuando revendía entradas de un partido de fútbol. Se trata de la tercera condena al cantante en solo dos años y medio.

En un comunicado, HRW criticó el hecho de que el tribunal haya desoído todas las peticiones de la defensa de escuchar a los testigos o a las mismas víctimas (los policías que dijeron haber sido agredidos por el cantante), y aseguró además que el rapero no firmó la declaración autoincriminatoria que la policía le atribuye.

«No sería la primera vez en que lo que parece un juicio injusto sobre delitos de derecho común sirve para acallar a un insistente crítico en Marruecos», declara en el comunicado Sarah Leah Winston, directora de HRW para Oriente Medio y el norte de África.

Los problemas de Lhaqed con las autoridades comenzaron con la efervescencia política que vivió Marruecos durante su propia primavera árabe en 2011: el cantante se convirtió en una de las voces del llamado Movimiento 20 de febrero (20F) y tuvo varios encontronazos con las autoridades gracias a canciones como «Perros del Estado» dedicada a la policía, que le valió un año de cárcel.

El último juicio al cantante se produce dentro de una campaña de hace varios meses contra lo que queda de aquel movimiento 20F. El pasado 22 de mayo, otro tribunal sentenció a nueve de sus activistas a penas de cárcel por supuestamente golpear a la policía durante una manifestación el 6 de abril último.

En aquella ocasión, los jóvenes negaron los hechos y el tribunal no aportó ninguna prueba concluyente fuera de las propias confesiones de los juzgados, que ellos desmintieron haber firmado, recuerda el comunicado de HRW.