Mueren en Egipto cinco saqueadores de tumbas en dos accidentes

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Electrocutados o aplastados por una pared, cinco saqueadores de tumbas, entre ellos un menor, murieron en dos incidentes separados la víspera en un distrito del Alto Egipto (sur), informaron hoy las autoridades.

El oficio de saqueador de tumbas es tan antiguo como la construcción de las pirámides, esos monumentos que desafían los milenios y que los faraones se erigían para guardar su paso al más allá, rodeados de alimentos, joyas, armas e incluso sus servidores más cercanos.

En el primero de los incidentes los cuatro ladrones de antigüedades, incluido un niño de 11 años, murieron electrocutados al tocar la bomba que utilizaban para extraer el agua de un hueco de 10 metros que les permitiría llegar a la tumba, señala el parte del Ministerio del Interior.

Poco después un hombre de 36 años, fue aplastado por el colapso de una pared cuando excavaba un agujero con el mismo propósito, de acuerdo con la declaración a la Policía de su compañero de aventura.

Ambos casos ocurrieron en la provincia meridional de Sohag, en la zona donde se desarrollo la cultura Nubia, generadora de piezas de alto valor arqueológico y para los coleccionistas de antigüedades que pagan gustosos altas sumas por conseguirlas en el mercado negro.

A fines de julio pasado tres personas, aprovechando la hora de almuerzo, trataron de desprender de su pedestal en el Museo Nubio una estatua de la dios Isis amamantando a su hijo Horus, el dios halcón, uno de los más venerados de la sociedad animista de aquel entonces.

Pero, cámaras de vigilancia mediante, los guardianes de la instalación impidieron el robo y capturaron a uno de los tres frustrados ladrones de reliquias, que resultó ser un empleado, al igual que los otros dos restantes, que se dieron a la precipitada y están sido buscados con afán por la Policía.

Existe la errónea concepción de que las pirámides fueron construidas por esclavos hebreos, alimentada al igual que otros mitos sobre el Circo Romano por el magnate cinematográfico judío estadounidense Cecil B. de Mille, pero estudios demuestran que las legiones de albañiles, escultores y pintores que levantaron esos monumentos eran contratados y recibían por su labor un salario en especies.

Por lo general los trabajos se reanudaban al término de las labores agrícolas en el valles del río Nilo y se interrumpían cuando se iniciaba la cosecha de trigo.

El museo, construido acorde con rasgos de las construcciones nubias, fue inaugurado hace 20 años para mostrar piezas de la historia de esa cultura, que ocupó el área que se extiende desde la región de Asuán hasta lo que ahora es Sudán, al sur ,y en 2001 recibió el premio Agha Khan de Arquitectura.