Luz Casal conquista Marruecos

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Luz CasalApareció en escena vestida con un elegante traje rojo y la gente se deshizo en halagos, silbidos y aplausos nada más verla; esta noche en Rabat una entregada Luz Casal conquistó a un público que la mimó durante más de hora y media de espectáculo.

«Salamu aleikum (la paz sea contigo), Hola, Bonsoir». «Es un honor estar aquí con vosotros», dijo en dariya (dialecto local) Casal (BoimortoA Coruña, 1958) en el Teatro Mohamed V de la capital marroquí, en el marco del festival Mawazine, la cita musical más importante del año en el país.

Una sala abarrotada de un público, cariñoso y familiar, que al grito de «bravo» dio la bienvenida a la cantante española, la «eterna enamorada», como la calificó la presentadora que poco antes dio paso a la artista.

El tema «Almas gemelas», título de su nuevo disco y con el que se encuentra de gira internacional desde hace varios meses, fue el elegido como pistoletazo de salida en un espectáculo en el que Casal cantó en italiano, español, portugués, gallego y francés.

Precisamente, su último trabajo incluye una edición con siete temas que interpreta en varios idiomas como «Mi sono innamorata di te», en italiano, que cantó esta noche.

«Es la única canción del mundo que jamás terminará», afirmó dirigiéndose al público siempre en francés, sonriente y dulce, Casal, cuando terminó de interpretar el bolero «Historia de un amor».

«¿Cuántas mujeres hay en la sala? ¿Podéis gritar muy fuerte? Esta canción es para vosotras», exclamó después la artista, mientras acto seguido, y con muchas dosis interpretativas que no abandonó durante todo el concierto, comenzó a cantar «No me importa nada», uno de sus grandes éxitos.

A mitad del concierto, en el que las luces rojas -a juego con el color de su traje y sus botines- hicieron del escenario un espacio íntimo, desapareció para regresar minutos después con un glamuroso vestido negro largo con la espalda descubierta.

Esta noche la cantante también conmemoró a la gran poetisa españolaRosalía de Castro con una canción del poema «Negra Sombra», que interpretó en su lengua materna.

«Es un poema del siglo XIX que habla de una cosa muy profunda», explicó, para acto seguido lanzarse con «Cando penso que te fuches, negra sombra que me asombras».

Con «Gracias a la Vida» recordó a otra mujer, la artista chilena Violeta Parra, compositora de la popular canción.

«Un nuevo día brillará», «No, no y no» o su celebrado «Piensa en mi», que aparece en la película de Pedro Almodóvar «Tacones lejanos (1991)», y que para interpretarlo se atavió con una boa de color rojo, fueron otras de las canciones que hicieron vibrar los asientos del teatro.

La artista volvió una vez más a dejar huérfanos a sus fans para cambiarse por tercera y última vez, y una Casal menos diva y más roquera volvió -con un vestido también negro y corto- para bailar sin descanso, enérgica y divertida grandes temas de los 90 como «Loca» o «Pedazo de Cielo».

Sacó a su guitarrista a escena para bailar con él, pidió al público, a quien hizo partícipe durante todo el concierto, corear sus canciones, agradeció su presencia y con un ramo de flores en una mano y la bandera de Marruecos enlazada como pudo a su cintura se despidió con un «hasta la próxima».

Las luces se apagaron y se marchó.