Les Ambassadeurs: «La piratería está aplastando la música»

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les-ambassadeursEl músico maliense Cheikh Tidiane Seck, uno de los componentes de la mítica banda Les Ambassadeurs, insta a «todos los artistas de todos los estilos y géneros» a luchar contra la piratería que, denuncia a Efe, «está aplastando a la música».

La que fuera la banda más importante de África se volverá a reunir este viernes en Cartagena, donde el propio Tidiane, junto con Salif Keita y Amadou Bagayoko, todos ellos componentes originales del grupo, ofrecerán un concierto en el festival La Mar de Músicas después de tres décadas sin tocar juntos.

En una entrevista con Efe «en nombre de toda la banda» con motivo de la actuación de mañana, la única que dará esta temporada en España, el teclista, cantante y compositor lamenta que muchos músicos «pierden la esperanza cada día» por culpa de la piratería.

También considera que, desde que el grupo inició su andadura hasta hoy, el mundo de la música ha experimentado grandes cambios, algunos de ellos positivos, aunque otros han sido «auténticas aberraciones, porque -subraya- han convertido a la gente en esclavos de las máquinas».

«Tenemos que aprender a dirigir la tecnología y ponerla a nuestro servicio, y no al revés», defiende.

La mezcla de la música tradicional maliense con el jazz, los ritmos latinos, el swing y el pop europeo que puso en escena Les Ambassadeurs en los 70 fue toda una revelación para el público de la época y dejó una marca imborrable en el panorama musical del continente negro.

Para Tidiane Seck, la clave de ese éxito fue también creer en ellos mismos y ser capaces de «ponerse al servicio de la música con gran humildad».

«Para hacer nuestra música hemos vivido como una familia. Haciendo que los problemas de uno sean también los problemas del resto», confiesa el maliense, para quien ese sentimiento de unión es fundamental para conectar con el público.

De hecho, el propio teclista fue quien introdujo en la banda en 1974 a su amigo, el guitarrista ciego Amadou Bagayoko, popularmente conocido por el grupo Amadou et Mariam.

Tidiane formaba parte ya en esa época del grupo como uno de sus miembros más prolíficos y experimentados, experto en los sonidos populares de la tradición mandinga.

Por su parte, Salif Keita vivió toda la época de auge de Les Ambassadours, a los que se unió tras pasar por otra de las bandas más conocidas de la época, la Rail Band, porque el nuevo proyecto le permitía experimentar con los sonidos tradicionales africanos y con los esquemas musicales europeos.

El grupo, del que también formaba parte el ya fallecido Kanté Manfila, supo dejar atrás su estilo primigenio, basado en una reinterpretación de estándares y clásicos latinos y franceses, para adentrarse en una recuperación de sus raíces africanas con sonidos más contemporáneos, que dieron pie a la «psicodelia mandinga» que tantos éxitos les reportó.

Ahora, décadas después, hacen un llamamiento a «abrir las fronteras culturales» de África para «curar sus heridas», provocadas por «tantas y tantas crisis», y lograr así una vida mejor para toda su sociedad.

Con su paso por La Mar de Músicas para celebrar el vigésimo aniversario del festival de músicas del mundo la banda volverá a cumplir con su papel de «embajadores de la cultura internacional» con el que nacieron.

Los tres artistas, considerados los precursores de la música africana moderna, prometen un concierto para «revivir emociones antiguas con un lenguaje nuevo, abierto al futuro», y confiesan que se les pone la piel de gallina ante esta cita después de tantos años sin tocar juntos.