Lágrimas de África estrenan en Madrid y Barcelona

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lagrimasEn las ciudades españolas Madrid y Barcelona se estrena este jueves el documental Lágrimas de África, que narra la vida de los habitantes del sur del Sahara (subsaharianos) que se encuentran en el norte de Marruecos esperando para cruzar a Europa.

La realizadora de la cinta es Amparo Climent, una activista por los derechos humanos española, que se trasladó sola al monte Gurugú, refugio de los inmigrantes, para filmar y seguir el desarrollo de esta situación hasta hoy.

El monte Gurugú es una zona al norte de Marruecos situada a tan solo tres kilómetros de Melilla, donde se erigen unos campamentos convertidos desde hace años en refugio de los inmigrantes subsaharianos que buscan, no importa a qué precio, saltar una valla llena de cuchillas o lanzarse en una embarcación pequeña para atravesar el mar que les separa de una vida nueva. Un sueño difícil de alcanzar.

Sumergida en la región, la defensora de los derechos humanos pudo conocer hace dos años la realidad que asola este lugar atravesando la frontera sur, y al respecto comenta: “Poco ha cambiado la cosa dado que siguen saltando la valla. Viven allí pese a todas las dificultades que les ponen Marruecos y España”.

Aunque no hay datos oficiales, el número de inmigrantes en esta zona, bien sea en Gurugú o en los montes de Bolingo y Zelouane -cerca de Nador-, se ha reducido en estos últimos meses, cita el diario El Mundo, de España.

Amparo Climent comenta que cuando ella estuvo en el lugar también le dijeron que “no había apenas nadie allí y me encontré con cientos”, tal y como se puede visualizar en el documental Lágrimas de África que se estrena hoy en Madrid y Barcelona. “Es más, durante el pasado domingo se produjo el mayor salto en 29 meses a la valla y cientos de inmigrantes lo consiguieron. Ahí se escuchaba cantar “bozza, bozza” (victoria) mientras dejaban las piernas bailar al ritmo de las palmas en el llamado “dorado paraíso español”.

LLORAR POR LOS SUEÑOS

Asegura la activista que nunca sintió miedo y pudo observar cada lágrima de muchos de los protagonistas de su filmación. “Unas lágrimas que no tienen color como las de Abubakr, que dos años después se encuentra en Alemania, casado y con su trabajo. No es el mismo caso de Christel, que con su hija a cuestas, no pudo reunir el dinero necesario para embarcarse en una deplorable patera. Se ha tenido que volver a Nigeria, su país de origen, y teme que el grupo terrorista Boko Haram le robe lo más preciado.

Se compenetró tanto Amparo con la cruda realidad de los subsaharianos que les prometió llevar al Parlamento Europeo las 40 cartas y dibujos que ilustraban todo lo que acaece en el lugar de tránsito. Y tal como lo prometió, cumplió. Ella acudió y gracias a la eurodiputada de IU Paloma López elaboraron un manifiesto e hicieron una exposición. No obstante, “sirvió para lo que sirve todo, para muy poco”, acotó.

En tal sentido, la activista española emite fuertes críticas a la política de Europa sobre la gestión migratoria ya que, a su juicio, “Europa se lava las manos y mira para otro lado. Le da dinero a Marruecos para que frene el flujo migratorio. Es una vergüenza”. Asimismo hace una comparación de esta situación con lo que ocurre en la actualidad en la frontera griega y de Macedonia.

La dura realidad de los habitantes del sur del Sahara, donde un decir popular reza que “por acá no ha venido Dios”, porque pasan los años y la historia viva es la misma, los pobladores continúan cruzando vallas con cuchillas y lanzándose barcas con la finalidad de lograr una mejor vida, pero al final se queda en eso, un sueño, porque son muchas las vidas que se tronchan en el trayecto.