La Cinemateca de Tánger quiere proteger sus tesoros

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Cinemateca de TángerLa Cinemateca de Tánger, que guarda entre sus archivos la memoria de esta ciudad, busca apoyo urgente para preservar una colección cinematográfica excepcional en el norte de África y un espacio cultural único en el país.

Situada en el emblemático Gran Zoco, un mercado que se encuentra en el corazón de la medina, la Cinemateca es algo más que una sala donde se proyectan películas: es uno de los focos culturales de referencia en esta ciudad, meca de la generación «beat» y escenario de numerosas películas.

Su cafetería es punto de encuentro de jóvenes y adultos que se reúnen alrededor de una mesa, tocan la guitarra, leen, trabajan con sus ordenadores, charlan con sus amigos o esperan la próxima proyección.

La fachada del edificio conserva la inscripción de lo que hasta hace unos años fue el Cinema Rif, y en su interior abundan los carteles de aquel espacio nacido en 1938 en el que los marroquíes disfrutaron de los largometrajes de Bollywood, pero que fue decayendo junto al resto de salas tras la llegada de las parabólicas y los DVD a Marruecos.

En 2005, el histórico Cinema Rif cerraba sus puertas y con él se esfumaban sus años de popularidad; sin embargo, gracias a la iniciativa de un grupo de artistas, entre los que se encontraban Yto Barrada y Bouchra Khalili, que vieron la necesidad de crear una asociación cultural en esta ciudad, en 2007 el Rif abrió de nuevo como la Cinemateca de Tánger.

Desde entonces, en sus dos salas, una de 300 butacas y la otra de 50, se proyectan películas clásicas y contemporáneas, se imparten talleres pedagógicos a niños y adolescentes a los que se les familiariza con el séptimo arte y se llevan a cabo encuentros y debates con cineastas marroquíes y extranjeros.

Una asociación sin ánimo de lucro que fomenta el intercambio cultural cinematográfico dentro y fuera del país e impulsa películas que no encuentran su hueco en las salas tradicionales, donde el cine comercial se impone y eclipsa al de autor.

Los miembros de la asociación se esfuerzan por impulsar un cine distinto en la ciudad, aunque, como explica Virginia Acebal, que forma parte del equipo de comunicación, «cuesta atraer a la gente hacia nuevas creaciones, y el público se decanta más por películas en las que salen actores conocidos».

A largo de estos años, la Cinemateca de Tánger ha ido adquiriendo una importante colección con más de 1.000 películas en formato de cortometraje, largometraje, documental, experimental, de autor y archivos coloniales y poscoloniales de Marruecos y de Oriente Medio, que suponen un inestimable patrimonio cultural.

Bobinas de 35, 16 y 8 milímetros descansan en una habitación cuyas condiciones (humedad y altas temperaturas en verano) no son las adecuadas para su conservación.

Entre ellas destaca el documental realizado por Gabriel Veyre, quien fue ayudante de los hermanos Lumière y que en los años 30 filmó en color el Zoco Grande y el Zoco Chico en una cinta en la que se puede ver a los comerciantes marroquíes vestidos con chilabas y turbantes, rodeados de burros y caballos en el mercado local.

«Muchas de las películas, nacionales y extranjeras, han sido depositadas por los realizadores o los productores, y las más antiguas, recuperadas por los nietos de las personas que las hicieron o los distribuidores que han rescatado filmes que ya no están en circulación», explica Ayoub El Jamal, uno de los integrantes del equipo de la Cinemateca.

El Jamal advierte que «las condiciones en las que están archivadas las bobinas no pueden garantizar el buen estado de las películas durante mucho tiempo y corren el riesgo de estropearse».

Para mantener estas joyas cinematográficas se ha lanzado una financiación colectiva, a través principalmente de las redes sociales, con el objetivo de reunir 10.000 dólares (7.186 euros).

El dinero también irá destinado a habilitar una de las salas del edificio para salvaguardar los carteles, libros y documentos, crear un espacio de consulta con un programa informático y que permita a quien lo desee acceder a estos archivos que promueven el desarrollo de la cultura cinematográfica en Marruecos y donde duerme la historia de Tánger.