Marruecos expone cien años de arte contemporáneo en flamante museo de Rabat

0
408

Museo Mohamed VICien años de arte marroquí se exponen desde en el Museo Mohamed VI de arte moderno y contemporáneo, que ayer fue inaugurado por el rey en una pomposa ceremonia, pero solo hoy abrió sus puertas a un grupo de visitantes y mañana lo hará al gran público.

El museo recoge 400 obras con lo más representativo del arte nacional entre 1914 y 2014, entre las que abunda la pintura, pero dando cabida a esculturas, fotografías, vídeos, montajes y hasta a instalaciones hechas a partir de basura.

Nunca antes se había emprendido una retrospectiva tan ambiciosa ya no de un artista, sino de todo un país a través de sus artistas: en total, 200 nombres del arte marroquí, unos consagrados y otros desconocidos, han tenido acogida en este museo, el primero y único creado en el Marruecos independiente con criterios modernos.

La exposición durará seis meses, que servirán de «rodaje» para un museo que quiere codearse con las grandes salas de Europa y América, pero que todavía carece de fondos propios o de un sistema de financiación que permita imaginar cómo creará su propia colección, según reconoció Mehdi Qotbi, director de la flamante Fundación Nacional de Museos, que gestionará el lugar.

Las obras expuestas en esta imponente muestra han sido prestadas durante estos seis meses por los más importantes coleccionistas de arte marroquí, como son la Fundación ONA, la Fundación Atijjariwafabank o los hermanos Belfekih, que ayer fueron condecorados por el monarca por su contribución al desarrollo del arte en el país.

La muestra relata la evolución marroquí del arte contemporáneo desde 1914, fecha en la que se puede datar la aparición de obras «firmadas», expresión individual de una persona, hasta la actualidad y recoge prácticamente todas las grandes tendencias mundiales del arte contemporáneo.

Pintura figurativa, expresionismo, onirismo, simbolismo, arte naif, naturalismo o materialismo: el visitante puede observar que los artistas marroquíes han bebido de todas las tendencias contemporáneas, además de cultivar las genuinamente árabes, como puede ser la caligrafía en juego con el color y las formas.

Junto a salas más «clásicas» con obras de los artistas ordenadas por décadas cronológicas, la originalidad de la muestra actual radica sobre todo en el «parking» subterráneo, que ha sido «inutilizado» y convertido en un inmenso almacén donde se muestra lo más atrevido y rompedor de la escena contemporánea protagonizada por los autores más jóvenes.

El museo ha querido ser un homenaje a los «grandes» del arte marroquí como Chaibiya, Jilali Gharbaoui, Meriem Meziane, Ahmed Cherkaui, André Elbaz, Hasan Glaui, Mohamed Kacimi o Farid Belkahia, que dan todos ellos nombre a salas del lugar.

Uno de los detalles que más críticas ha suscitado ha sido la concepción arquitectónica del edificio: con una factura nada contemporánea y lleno de arcadas, columnas y una decoración lobulada en los muros, recuerda más bien a los grandes monumentos medievales marroquíes, con motivos que la artesanía marroquí repite hasta la saciedad.

Preguntado por lo «anacrónico» de un edificio tan clásico para acoger obras tan contemporáneas, el arquitecto salió hoy a defenderse con un argumento contundente: «Es un encargo dictado por el rey Mohamed VI y hecho a su voluntad, (para que fuera) un edificio identitario».

El rey Mohamed VI pasa por ser uno de los grandes animadores del mercado artístico en Marruecos: un reciente artículo aparecido en una revista lo definía como el mayor comprador de obras contemporáneas y, por ende, es el que marca las tendencias del mercado, poniendo su índice real en los artistas que «valen».

Una vez inaugurada la muestra y el museo, quedan en el aire muchas preguntas: ¿cómo se financiará el museo?, ¿cómo adquirirá sus obras?, ¿cómo garantizará su continuidad?, ¿cómo se relacionará con otros museos a los que se quiere parecer?, preguntas que no fueron respondidas en la presentación de hoy.

Y sobre todo, y tal vez la principal: ¿cómo hará para atraer a los marroquíes a disfrutar de sus propios artistas y a pagar por ello?.